Invernadero para cultivar tomates

Temporada tras temporada, quien tiene la fortuna de disfrutar de un pequeño huerto, ve como se van agotando esos días en los que se recogían todo tipo de vegetales. Los días largos de sol y buenas temperaturas van acortándose y dan paso a jornadas progresivamente más frías y, después, a las primeras heladas que ya obligan a olvidarse del cultivo para centrarse en el cuidado del suelo de cara a la próxima siembra.


Pues bien, para no tener que ponerle mala cara al invierno ni tener que dejar la actividad en la tierra, ¿por qué no construir un pequeño invernadero? Con las condiciones ambientales adecuadas en el interior de un invernadero, se pueden seguir obteniendo los productos que queramos. En este caso veremos cómo debemos acondicionar un invernadero para cultivar tomates.


Construir un invernadero

Con el espacio suficiente en el jardín de casa, un poco de trabajo y esfuerzo, se puede llegar a tener un auténtico invernadero. Para que resista las posibles envestidas del tiempo, lo mejor es situarlo cerca de los muros que delimiten el terreno, o de árboles que frenen el viento en invierno y den sombra en verano.


El material no tiene por qué ser muy sofisticado. Madera, herrajes metálicos y planchas de policarbonato son los tres materiales fundamentales con los que habrá que trabajar. Con la madera se elabora la estructura básica de las paredes y el techo. Las paredes se consiguen anclando largueros horizontales y verticales mediante escuadras metálicas. Y del mismo modo se construye el tejado, que siempre deberá tener pendiente (a una o dos aguas es lo más sencillo) para que deslice el agua de las lluvias.


La estructura principal se ha de reforzar con tableros más anchos que sostengan las plancha de policarbonato. Pero ese será el último paso, porque previamente habrá que lijar, pulir, dar una capa de imprimación y pintar. Para sellar las planchas a la estructura basta con emplear silicona neutra y selladora acrílica para unirlas a la madera y poder pintar.


Invernadero


Cuidar el invernadero

Tan importante es tener una estructura exterior sólida, como cuidar las condiciones del interior del invernadero. Lo más importante es saber cuidar la tierra donde se vaya a plantar. Si lo vamos a utilizar siempre para plantar las mismas especies, como es el caso, al menos habrá que reciclar la tierra cada dos años (si no antes) para renovar los nutrientes.


Es importante aprovechar el espacio reducido para poder plantar más y mejor. Disponer al menos de un par de gradas con bancos y semilleros orientados al norte suele ser la mejor opción para además trabajar con comodidad. Tampoco conviene poner más de tres hileras porque las que queden más bajas recibirían poca luz solar y no se las podría sacar tanto rendimiento.


Para recrear las condiciones óptimas, hay que procurar que siempre haya un poco de ventilación, que el aire no quede estático. Por eso es buena idea dejar algún hueco o trampilla de entrada y salida de aire. También es conveniente tener un termómetro que ayude a controlar la temperatura, que debe andar entre los 20ºC de máxima y los 7ºC de mínima por las noches.


Invernadero


Cómo cultivar tomates

Además de ser muy saludable, el tomate es una de las hortalizas más deseadas, demandadas y cultivadas para el autoconsumo. Las tomateras crecen con el buen tiempo, pudiéndose sembrar desde finales del invierno si las temperaturas son buenas hasta el final del verano. Pero en invernadero, protegidos del frío, pueden cultivarse durante todo el año.


Las semillas se introducen a un centímetro de profundidad en la maceta con el sustrato de calidad. La tierra que añadamos por encima de la semilla se puede rellenar con más tierra enriquecida con fertilizantes. Es vital que sobre todo las primeras semanas reciban el máximo de luz solar a lo largo del día y que no se deje sin regar.


En tan solo dos meses (cuando tenga unos 15 centímetros de altura) ya será posible transplantar los brotes desde el interior de nuestra casa al pequeño invernadero que tengamos fuera. La mejor tierra es la que sea un poco seca y un pH cercano al 6. Acoge muy bien las agregaciones de estiércol u otros materiales orgánicos, o fertilizantes si el suelo es muy arenoso.

Invernadero


¿Cómo hacer un mini invernadero en tu propio jardín?

Pero para plantar unos tomates que satisfagan el consumo propio y enriquecer la despensa con productos saludables y naturales, no hace falta desplegar grandes medios. Con materiales simples y baratos se pueden construir unos mini invernaderos individuales en los que plantar los tomates sin ocupar además mucho espacio.


Lo primero que hay que tener en cuenta es que ya hayan germinado un poco las semillas y que la planta esté lo suficientemente dura como para poder transplantarla. Una fina malla de alambre y forraje a base de bolsas de plástico o láminas que podamos comprar en tiendas de jardinería, será todo lo necesario para levantar una versión en miniatura de un invernadero exclusivo para cada planta.


Con la malla se debe hacer un cilindro de unos 30 centímetros de diámetro como mínimo (para una planta), el cual habrá que recubrir con el plástico, de tal forma que quede cubierto tanto por los laterales como por la abertura superior. También hay que procurar un espacio superior al medio metro entre cada habitáculo, para que no se estorben y las tomateras puedan crecer adecuadamente.



Sin duda se trata de una forma muy barata y sobre todo sencilla que permite seguir cultivando cuando el tiempo exterior no sea el más propicio.
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Produce tomates de invernadero para exportación

La producción de tomate fresco bajo condiciones protegidas (ya sea en invernadero, macrotúnel, casa-sombra, u otro tipo de estructura) en México ha tomado gran parte del mercado de Estados Unidos, debido en parte a las grandes inversiones en infraestructura realizadas en la República como producto de la interesante oportunidad de mercado en Estados Unidos.

Este hecho influye todos los años en la elaboración del programa educativo del Congreso Internacional del Tomate. Además de varias conferencias enfocadas en producción protegida, dicho programa incluyó una serie de talleres prácticos impartidos por el Centro de Investigación y Capacitación Ceickor, así como visitas guiadas a sus instalaciones y a las operaciones del parque agroindustrial Agropark con el fin de que los asistentes al Congreso tuvieran la oportunidad de observar de cerca lo aprendido.

A continuación presentamos algunas conclusiones extraídas de las presentaciones de los expertos así como los puntos en común de operaciones de invernadero exitosas, tales como las de Ceickor y Agropark y algunas recomendaciones para optimizar su producción.

El mito de las tecnologías

En su presentación durante el Congreso, Felix Tarrats Zirion, Ceickor, identificó las características generales del tomate de invernadero como sigue:

"  Presentado como un cultivo estacional
"  Mayor uniformidad
"  Fecha de cosecha y volumen más predecible
"  Mayor consistencia en la calidad

En lo que respecta a la industria de producción protegida, el experto indicó que existe una urgente necesidad de profesionalizar la agricultura protegida en México. Para llevar a cabo este objetivo se requiere con urgencia el desarrollo de capital humano competente, por lo que es prioritaria para este sector la formación de gerentes de producción en invernadero (growers) mexicanos. En este objetivo se enfoca principalmente la actividad de Ceickor.

Además Tarrats agregó que es indispensable fortalecer la competitividad y rentabilidad de la agricultura protegida en México. Es fundamental que el propietario del negocio conozca las necesidades básicas de un cultivo de invernadero y que las inversiones vayan relacionadas a una mayor productividad.

Recalcó que el éxito de un invernadero no está en producir más kilos por metro cuadrado, sino en producirlos con la mejor calidad y la menor inversión posible. Dicho lo anterior, en realidad no es correcto referirse a alta, mediana o baja tecnología de invernadero, sino a la mejor combinación tecnológica posible para las condiciones de un determinado lugar.

Puntos en común de operaciones de invernadero exitosas

Otros expertos en producción de hortalizas en invernadero corroboraron las palabras del presidente de Ceickor y agregaron algunas premisas técnicas compartidas por aquellos productores que han triunfado en esta industria.

"El sistema de calefacción no es para calentar, sino para controlar el clima, controlar humedad / DPV, orientar el cultivo, prevenir enfermedades, conseguir mejor calidad de frutos, y producir CO2?

Merle Jensen, del Centro Especializado en Agricultura Protegida (CEAC) de la Universidad de Arizona, definió los 10 puntos críticos a tener en cuenta antes de iniciar una operación de invernadero, mientras su colega Douglas Marlow, presidente de DHM Consulting (Canadá), desarrollo estrategias básicas que resumimos a continuación:

Visión estratégica. Piense estratégicamente en todas sus transacciones de negocio. Olvídese de pensar y actuar de manera tradicional o transaccional.

Objetivo comercialización. Consiga una compañía buena y reconocida para comercializar su cosecha.
Alianzas con proveedores. Forme alianzas estratégicas con sus proveedores de agroinsumos para obtener mejores precios, condiciones de financiación y tiempos de entrega.

Ubicación es fundamental. Seleccione la ubicación correcta para su operación de invernadero, aunque no esté próxima a su hogar, en base a clima, elevación (superior a 700 metros), orografía (alejado de montañas que acortan las horas diarias de sol), agua (cantidad y calidad.

Necesitará 12 L/m2/día en los meses más cálidos del año con un cultivo maduro), proximidad a otras operaciones de invernadero (es más cómodo para los proveedores entregarles sus productos y usted pueda formar alianzas estratégicas con sus vecinos productores), proximidad a carreteras y autopistas principales, proximidad a fuentes de gas natural para control de clima y producción de CO2.

Estructura y equipos adecuados. Lo ideal es una estructura de 9.6 m ancho x 5.5 " “ 6.0m a la cumbrera como mínimo, con tejado de lámina doble para un clima interno más fresco, ventila continua doble en el tejado (mariposa) de 1.9 m cada una (tamaño de apertura de ventila), pantallas de la mejor calidad para un flujo de aire máximo, sin paredes de malla ni alas móviles (mantenga los laterales y extremos del tejado cerrados), sustrato de buena calidad tal como fibra de coco (13 L/m2 de volumen de sustrato aproximadamente), canaleta para el sustrato de manera que el agua pueda eliminarse con facilidad, cobertura del suelo blanca sobre negra para mantener los patógenos alejados del sustrato y de la zona de la raíz, accesos centrales de cemento para mayor eficiencia e inocuidad alimentaria, longitud máxima de la hilera de cultivo de 80 m a cada lado del acceso central.

Sistema de riego ideal. Seleccione un sistema de riego de la mejor calidad y salida con tanques de solución simples A/B (más el tanque de ácidos) y salida mínima de 2.5 " “ 3.0 L/m2/hora con cinta de riego en blanco sobre negro y goteros con compensación de presión de 3.0 L/hora.

Superficie manejable. Seleccione un tamaño manejable de 3 a 5 hectáreas por nave. Las naves se conectan entre sí a medida que se amplía la operación. Planifique un crecimiento de la operación constante y programado. No comience por un gran proyecto de 20 hectáreas. Conecte el invernadero al área de empaque/equipos principales para mayor eficiencia e inocuidad alimentaria.

Calefacción, mucho más que calor. Es un equipo esencial en cualquier clima. Recuerde que el sistema de calefacción no es para calentar, sino para controlar el clima, controlar humedad / DPV (diferencial de presión de vapor), orientar el cultivo (dirección vegetativa/generativa), prevenir enfermedades, conseguir mejor calidad de frutos, producir CO2 (el carbono es un nutriente esencial para el crecimiento de la planta y el tamaño de fruto).


Las operaciones de Ceickor, Agropark y otras en el territorio mexicano y en otras potencias productoras siguen estas pautas para producir y comercializar con éxito sus productos. En espera de una definición y estándar oficiales que permitan la venta de tomates de invernadero a un precio superior acorde a la calidad del producto, los expertos recomiendan seguir las recomendaciones anteriores a la hora de iniciar o mejorar su operación protegida.
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En invernadero: tomate seguro y rentable

CUATRO CAMPESINOS de Marinilla se asociaron para sacarle provecho al tomate y desde hace un año trabajan en su propio invernadero. Ya van por su segunda cosecha y aseguran que bajo el plástico hay un negocio redondo.
 
Es uno de esos campesinos que no se "vara", todo lo pregunta, aprende muy fácil y se arriesga si cree que hay un buen negocio, tal como ocurrió cuando decidió cultivar tomate bajo invernadero.

El riesgo les ha dado buenos frutos a José Manuel Castaño y a sus tres colegas con quienes se asoció para hacer un préstamo, asesorarse con programas gubernamentales y montar un cultivo de cuatro mil metros cuadrados.

El crédito para el grupo fue de 60 millones de pesos, y con eso armaron dos invernaderos en Marinilla, con un precio individual de 25.000.000 de pesos.

Ambos están fraccionados en espacios de mil metros que son trabajados por los dueños.

Entre los cuatro ya sacaron las primeras cosechas y la semana pasada empezaron de nuevo con la siembra. Eligieron el tomate chonto variedad torrano porque tiene mejor mercado.

Las semillas las reparten, en hileras, cada 30 centímetros. Aunque a José Manuel en las capacitaciones le explicaron que lo hiciera cada 40 centímetros, los experimentos, dijo, le han permitido reducir el rango y aumentar la productividad.

En mil metros cuadrados siembran unas tres mil plantas, en un proceso que les cuesta en promedio 1.200.000 pesos dispuestos principalmente para abono y riego.

En adelante, cada día el cultivo recibe agua y cuando pasan dos semanas comienzan a amarrar las plantas a la parte de arriba del invernadero para mantenerlas rectas.

Un mes después deben hacer el trabajo que cumple por estos días en una de las fracciones la socia Ligia Soto Giraldo: desyerbar con la mano para luego abonar.

La experiencia que tiene Ligia en este trabajo es el tiempo del proyecto: un año. Sin embargo, contó que lo aprendió fácil y aunque lo más duro fue el calor del invernadero, ya se acostumbró: al principio perdió cinco kilos de peso.

A los dos meses abonan el lote de nuevo y dos semanas después, más o menos, empiezan a recoger tomates.

La planta dura unos cinco meses en producción y luego es reemplazada para iniciar otra vez el ciclo. Para un espacio de mil metros cuadrados todo el proceso puede costar alrededor de 4.000.000 de pesos.

En la cosecha pasada cada mata dio alrededor de 8.5 kilos del producto, pero José Manuel espera que la mayor experiencia de los socios haga que la cifra aumente.

Estiman vender cada kilo a un promedio de 850 pesos. Haciendo cuentas, en un kilo deben invertir 450 pesos y por eso si lo venden a 500 ya le están ganando.

Si todo sale como lo planeado, podría sacar de un lote de 3.000 plantas alrededor de 25.000 kilos de tomates que dejarían entre 12.000.000 y 14.000.000 de pesos.

Mejor que al aire libre
No es la primera vez que José Manuel Castaño se mete en este negocio. Antes lo cultivaba al aire libre pero ahora, opinó, ya no se puede.

El labriego contó que con la cantidad de lluvia que cae los riegos que reciben las matas se lavan sin hacer efecto y se pierda plata.

La inversión cree, está más segura en el invernadero y por eso experimenta sembrando matas de tomate cada 25 centímetros y reservó dos hileras del cultivo para probar cómo le va con el pepino. No descarta, tampoco, seguir la "caña" de alguien que le comentó que las tierras de Marinilla son buenas para el durazno.
   
Clasificación para los tomates
En la anterior cosecha José Castaño y Ligia Soto cultivaron tomate tipo cherry, de uno a tres centímetros de diámetro que se consume como pasabocas o en cocteles, pero no les fue bien con la comercialización.

Esta vez se fueron por el que creen tiene mejor mercado, el chonto, que pesa entre 70 y 220 gramos. Otras clases comunes son el milano, que se come maduro o verde en ensaladas, y el industrial, que se procesa en salsas y pastas.


1. Corpoica, la Gobernación de Antioquia y la FAO recomiendan en un manual no sembrar tomate donde se hayan cultivado especies como pimentón, berenjena, ají o uchuva.

2. También se sugiere que antes de armar el invernadero se realice un estudio para determinar si el suelo tiene la composición biológica que permita el desarrollo eficiente del cultivo.

3. El suelo debe tener, además de fertilidad, una buena capacidad de drenaje, pues con un alto nivel freático la mata está más propensa a ser atacada por enfermedades.

4. El invernadero debe estar cerca de fuentes hídricas libres de contaminantes. Se recomienda la adecuación de un pozo de reserva para las épocas de sequía y el uso de bombas.

5. El cultivo queda mejor ubicado lejos de carreteras destapadas o zonas con mucho polvo, pues la acumulación de partículas en el plástico afecta el paso de los rayos solares.

6. La zona del invernadero debe ser de topografía plana, pero si es una pendiente, ésta no debe superar el 20 por ciento. La orientación debe permitir la mayor penetración de luz.
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Cultivo protegido de jitomate mejora rentabilidad

El desarrollo de la producción del tomate a través del mejoramiento de paquetes tecnológicos e infraestructura permite elevar la productividad con las variedades actuales.

Ejemplo de lo anterior es el incremento en la rentabilidad por hectárea que se ha logrado en la producción de jitomate en México. A partir del 2000 y hasta el 2010 se ha reducido la superficie cosechada en cerca de 30 por ciento. Sin embargo, se incrementó la productividad a 56.0% a través de la implementación de tecnologías de riego y cultivos protegidos.

Es importante destacar que, con relación al 2006, se ha reducido la superficie cosechada tanto en riego como de temporal, en 29.5 y 10.0%, respectivamente. En este periodo, las superficie cultivada en invernadero elevó su productividad por hectárea 29.5%, mientas que en siembras de temporal se ha mantenido relativamente estable con un rendimiento promedio de 21.5 toneladas por hectárea.

Por su parte, los principales estados productores de tomate rojo en durante el año agrícola 2010 fueron Sinaloa, Baja California, Zacatecas, Jalisco, Michoacán y Baja California Sur, con 63.8% de la producción nacional. Resalta el hecho de que todos estos estados producen la mayor parte del tomate bajo tecnología de riego.

Con 83.6% de la superficie cosechada en el 2010, la producción de tomate en riego representó 92% del tomate nacional, como resultado de un rendimiento 122.6% superior en áreas de riego respecto de las áreas de temporal. Esta mayor productividad se relaciona con mayores inversiones para proteger los cultivos en áreas de riego, como son malla sombra e invernaderos, con lo que se logra incrementar el período productivo y por lo tanto ampliar el volumen de la cosecha.

Al respecto, resulta relevante citar el caso de la transición hacia la tecnificación que se da en la variedad de tomate rojo saladette, el cual ha tenido una reducción en las cosechas a cielo abierto de 16.5% entre el 2007 al 2010, a la vez que éstas, en invernadero, se incrementaron en 57.8%, en el mismo periodo.

En conclusión, a través de una estrategia coordinada y técnicamente supervisada, se podría lograr el mejoramiento del rendimiento de la producción de jitomate rojo en México, intervención que requeriría inversiones en tecnificación del campo. Esto permitiría conservar las características actuales del cultivo, además de transitar en un futuro hacia cosechas orgánicas que son altamente valoradas en mercados internacionales.
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Costes de producción del cultivo de tomate en sistema convencional y en producción integrada


 Introducción

El tomate para fresco constituye, sin duda, el cultivo principal en las explotaciones hortícolas asturianas bajo cubierta. Con este trabajo se ha querido conocer el coste real de producción de esta hortaliza según dos sistemas de producción: el sistema clásico o convencional y el más moderno o actual sistema de Producción Integrada, aunque éste último sólo se ha valorado en los aspectos referentes al control de plagas.
Los datos que se presentan a continuación son el resultado de un estudio realizado durante las campañas 2002 y 2003 (valores medios de ambas), en condiciones reales de cultivo en la S.A.T SUSACASA, una explotación con 7.000 m2 de invernadero en Les Cabañes (concejo de Gozón), que con más de 15 años de experiencia en el cultivo de hortalizas puede considerarse como "tipo" de las explotaciones profesionales hortícolas en Asturias.
En todos los casos, a excepción de los materiales para el control integrado, las cifras empleadas en los cálculos corresponden a cantidades efectivamente desembolsadas en su día por el agricultor, actualizadas a precios de 2002 cuando se trata de inversiones en edificaciones, instalaciones o equipos de nueva adquisición, que son todas menos los aperos para el trabajo del suelo (subsolador, grada, cultivador), en cuyo caso se ha adoptado el precio de dichos equipos a fecha de 2002. Por lo que se refiere al material para el control integrado, proporcionado por el SERIDA, se utilizó para los cálculos el coste real de dicho material.
La producción Integrada se define como los sistemas agrícolas de obtención de vegetales que utilizan al máximo los recursos y los mecanismos de producción naturales y aseguran a largo plazo una agricultura sostenible, introduciendo en ella métodos biológicos y químicos de control, y otras técnicas que compatibilicen las exigencias de la sociedad, la protección del medio ambiente y la productividad agrícola. Así como las operaciones realizadas para la manipulación, envasado, transformación y etiquetado de productos vegetales acogidos al sistema. Real Decreto 1201/2002 de 20 de Noviembre.


Instalaciones y equipos

El cultivo se llevó a cabo en invernaderos de tipo túnel o bitúnel, de 50 m de longitud por nueve m de ancho (16 en el bitúnel), con 2,1 m de altura a la barra portacultivos, provistos de cinco ventanas cenitales de apertura manual y con cubierta de polietileno térmico de cuatro años de antigüedad.
En total, durante los dos años, se recogieron datos de tres túneles o módulos en cultivo convencional y de cinco en producción integrada, cada uno de los cuales constituye la parcela elemental que se emplea como referencia.
Otras instalaciones de que dispone la explotación, también consideradas en el estudio, son una nave de bloques de hormigón de 16 x 12 m, una caseta de riego de 3 x 4 m donde se aloja el cabezal (bombas, depósitos de fertilizante y de mezcla, inyectores hidráulicos de fertilizantes, filtros y los dispositivos de automatización y control necesarios) y un aljibe con capacidad para 80 l.
El sistema de distribución del agua y abonos es mediante goteros autocompensantes de 2,4 l/h, cada 30 cm.
En el apartado de vehículos y maquinaria se incluyen un tractor de 50 CV, los aperos ya citados, atomizador de mochila, atadora para entutorado, clasificadora de tomate y furgoneta de reparto.
Para la imputación de los costes de estas instalaciones y equipos al cultivo del tomate, se aplicó una amortización lineal de su valor de adquisición durante toda la vida útil real de cada uno de ellos (superior en casi todos los casos al periodo correspondiente a su amortización contable) y teniendo en cuenta el tiempo que el cultivo ocupa el invernadero.


Datos del cultivo

La variedad de tomate empleada fue CARAMBA F1 (De Ruiter), procedente de semilla en el año 2002 e injertada sobre patrón BEAUFORT en 2003.
El tomate se transplantó entre el 26 de marzo y el 3 de abril (semillero en la última semana de febrero) y se levantó del 27 de septiembre al 3 de octubre, tras efectuar 41 43 recogidas de tomate desde el 24 de junio al 27 de septiembre.
Las densidades y marcos de plantación fueron de 1,8 pl/m2 (1,55 x 0,35) en 2002, despuntadas a siete racimos; y de 2,18 brazos/m2 (1,3 x 0,7 a dos brazos) en 2003, despuntadas a ocho racimos en el brazo principal y a siete en el otro.
Las cantidades y los tipos de abono, aportados en fertirrigación, así como los riegos (55 60 aplicados manualmente), fueron idénticos en ambos sistemas de cultivo.
Para asegurar el cuajado se aplicaron tratamientos con fitorreguladores en el sistema tradicional (a base de PROCARPIL + BASBOR en 2002 y de AGROFILAN CUAJE en 2003) durante los meses de abril a junio, y se introdujeron dos colmenas de BOMBUS por cada túnel en el sistema de control integrado, a mediados de mayo.


Protección fitosanitaria

Sistema convencional

Se aplicaron con atomizador 14 tratamientos fitosanitarios, con productos a base de Neen, Mancozeb, Procimidona, Clortalonil, Oxadisil, Diclofuanida, Cypermetrina, Abamectina, Imidacloprid, Pirifo xifen, Lambda cihalotrin, Naled, Tetratiocarbonato de Na, Pirimetanil, Etofenprox y Metil clorpirifos.
Entre las incidencias de tipo sanitario hay que destacar graves ataques de minadora a partir de mediados de junio y de mosca blanca desde mediados de julio, que llegaron a afectar hasta un 90% y 60% de las plantas, respectivamente. El problema con la minadora persistió durante todo el cultivo. En 2003 también se produjo un fuerte ataque de oruga, que alcanzó a un 40% de las plantas en el mes de junio. También se anotaron importantes ataques de Botrytis, afectando a un 50% de las plantas a partir de mayo, y de Corky root, que afectó a la totalidad de las plantas en 2002 y motivó el empleo de patrones resistentes al año siguiente.

Control integrado

Se colocaron trampas cromática de 20 x 40 cm y cuatro trampas polillero (polillero verde) por túnel con feromonas para captura de Heliothis armigera, Agrotis segetum, Plusia chalcites, y Plusia gamma.
Se efectuaron dos sueltas del depredador generalista Macrolophus caliginosus para el control de mosca blanca fundamentalmente, aunque también es efectivo para pulgón, minadora, araña y polilla; tres sueltas del parasitoide de mosca blanca Encarsia formosa y una del parasitoide Eretmocerus eremicus; y una suelta del parasitoide de la minadora del tomate Digluphus isaea. Se aplicaron, además, tres tratamientos a base de Bacillus thuringiensis, en los meses de junio y julio para el control de la oruga.
De forma general, la incidencia de plagas fue menor en los túneles dedicados al control integrado, destacando la minadora que prácticamente desaparece. En 2002 se registraron importantes ataques de oruga, que afectó a un 40% de las plantas en el mes de julio, y de mosca blanca que llegó a afectar a un 90% al final del cultivo. En el año 2003 apenas se produjeron problemas de mosca y minadora (por debajo del 15 y 10% de plantas afectadas) y también fue menor la presencia de oruga, que no afectó a más del 30% de las plantas.
No se detectaron problemas importantes producidos por hongos en los invernaderos de control integrado.
Sírfido depredando a un pulgón.
La producción Integrada se podría definir como el sistema de producción de alimentos de alta calidad que utiliza métodos "razonados" que garantizan la conservación del medio ambiente y la sostenibilidad del proceso productivo. Coincide con la Producción Ecológica en su afán de dar cabida a las exigencias de los consumidores y la protección del medio ambiente, pero difiere en su desarrollo al tratar de cubrir los objetivos productivistas exigidos por los consumidores y deseados por los productores.  
CONVENCIONALPRODUCCIÓN INTEGRADA
GASTOS FIJOScts €/Kg%cts €/Kg%
Edificaciones0,341,15
0,37
1,01
Instalaciones y equipos0,622,130,571,59
Vehículos y maquinaria1,495,131,654,55
Otros gastos fijos6,0920,966,9719,23
Total gastos fijos8,5329,379,5626,38
GASTOS CULTIVOMateriales5,8920,2612,1033,41
Mano de obra13,1345,1713,0235,93
Gastos generales1,515,201,564,29
Total gastos cultivo20,5370,6326,6873,63
TOTAL29,06100,0036,23100,00

Tabla 1.-Coste de producción de tomate según el sistema de cultivo.


Costes de producción del tomate

Las producciones medias de las dos campañas ascendieron a 12,08 kg/m2 de tomate comercial en el sistema convencional (68% de calibre G+, 20% M, 9% MM, y 3% de destrío) y a 10,8 kg/m2 de tomate en Producción Integrada (65% de calibre G+, 19% M, 12% MM, y 4% de destrío). La diferencia, a favor del sistema convencional, no resulta significativa.
En la tabla1 se recogen los costes de producción del tomate para cada uno de los sistemas de cultivo.
El coste de producción de un kg de tomate en cultivo convencional sería de algo más de 29 cts de euro, mientras en producción integrada supera los 36 cts. Ésta diferencia importante, de 7,17 céntimos de euro, se debe, por un lado, a la menor producción conseguida por el sistema de control integrado, y por otro, y fundamentalmente, al coste de los materiales empleados para este sistema de cultivo.
Porcentualmente, para cualquiera de los dos sistemas de producción, el coste más importante, por encima del 70%, corresponde a los gastos variables del cultivo de los que la mayor parte (casi la mitad en convencional) corresponden a     la mano de obra. En el gráfico 1 puede observarse cómo se desglosa esta partida.
La operación más costosa es la poda y aclareo de las plantas, seguida de la recolección. Importante también, dentro del apartado de la mano de obra, es el coste de clasificación, envasado y comercialización, que en conjunto supone de 2,3 a 2,6 cts. de euro por kg de tomate cuando, como en este caso, toda la producción se clasifica y envasa en la propia explotación, y la mayor parte de la misma se distribuye de forma directa a minoristas.
En el gráfico 1 puede observarse también el ahorro de mano de obra que se produce al reducir los tratamientos fitosanitarios en la Producción Integrada, que en todo caso no resulta muy significativo.
El segundo apartado en importancia sería el gasto en materiales. El gráfico 2 recoge cómo se distribuye este gasto.
En esta figura se aprecia la importancia de los materiales específicos empleados en producción integrada, que superan los 6 cts. de euro por kg producido, y explican la diferencia en el coste final del tomate. A este respecto es necesario aclarar que los costes de estos materiales, adquiridos en pequeñas cantidades expresamente para estos ensayos, están muy por encima de los que tendrían en el caso de un consumo importante de los mismos, como ocurre en otras comunidades autónomas donde el desarrollo de este sistema es mayor. En todo caso, como ya se ha dicho, se ha respetado el coste real de los mismos, del cual más de un 50% corresponde al transporte.
Por otro lado, estos son los primeros años de establecimiento del cultivo bajo condiciones de control integrado, lo cual quiere decir que hubo que recurrir a la aportación de fauna auxiliar en una proporción muy superior a la que presumiblemente sería necesario utilizar en una explotación en la que dicha fauna estuviese establecida.
El ahorro que se produce al reducir los tratamientos fitosanitarios estaría en torno a medio céntimo de euro por kg de tomate.
De los gastos fijos, en torno a un 20% del coste final del tomate (entre 6 y 7 cts.) corresponde al capítulo de "otros gastos fijos". De estos, el 75% (algo más de 5 cts. por kg de tomate) son las cuotas a la seguridad social de las tres personas fijas empleadas en la explotación, y el resto, en orden de importancia, serían impuestos, seguros, arrendamientos y cánones.
Trampas de feromonas para capturar la polilla (oruga) del tomate. SAT.SUSACASA. (Les Cabañes. Gozón).


Conclusiones

Como comentario final hay que destacar que el tomate en invernadero es un cultivo rentable, a los precios que estos últimos años han venido percibiendo los agricultores.
El sistema de cultivo tradicional es, a día de hoy en Asturias, el que produce el tomate a coste más bajo, y en consecuencia, el más rentable. La diferencia, aunque importante, no impide considerar la Producción Integrada como una alternativa interesante da cara al futuro, en la medida en que puedan reducirse los costes de los materiales específicos empleados (muy especialmente su transporte, aunque también el número de aplicaciones necesarias al ir asentándose la fauna auxiliar en el entorno) y que el producto final, obtenido mediante una técnica más respetuosa con el medio ambiente y que ofrece mayores garantías de seguridad al consumidor, pueda comercializarse convenientemente diferenciado y a precios algo superiores al convencional.
Gráfico1.-Coste de la mano de obra (cts €/Kg) de las distintas operaciones en el cultivo de tomate.
Gráfico 2.- Coste de los materiales (cts €/Kg) en el cultivo de tomate.
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Tratamiento adecuado para semillas de tomate

El manejo de virus en tomate se puede llevar a cabo exitosamente implementando un programa de control el año entero. A continuación la Universidad Estatal de Carolina del Norte, EUA ofrece recomendaciones para tratar y preparar la semilla.

En primer lugar, obtenga siempre su semilla de firmas, proveedores y distribuidores acreditados. Si esto no es posible o desconoce el origen del lote y hay peligro de transmisión de enfermedad, realice este tratamiento:

Mezcle un litro de solución de hipoclorito de sodio (también conocido como solución de limpieza Clorox) al 5.25% en cuatro litros de agua.

Lave 500 gramos de semillas limpias (frescas o secas) en cuatro litros de esta mezcla por 40 minutos. Agite suave y continuamente.

Retire las semillas y déjelas secar al aire libre.

Asegúrese de utilizar solución limpia para cada lote de semillas.

Precauciones sobre el tratamiento

Los principiantes deben practicar este tratamiento de semillas con semillas baratas antes de comenzar a tratar grandes cantidades de semillas y lotes.

Este procedimiento podría reducir la germinación de semillas para algunas semillas en el lote.

Investigaciones han demostrado que este tratamiento de semilla es realzado cuando las semillas se someten a un prelavado de 15 minutos en una solución de fosfato trisódico (30 gramos de fostato en un litro de agua).

No almacene semillas tratadas en contenedores usados, ya que podrian contaminarse.

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Ventajas de la producción por medio de injertos

La producción por medio de injertos se define como el proceso de empalmar un brote de una variedad en particular en las raíces de otra variedad. El empalme produce de inmediato un híbrido que tiende a ser más vigoroso y tolerante a las enfermedades transmitidas por el suelo, a los nemátodos y a otros tipos de estrés, en comparación con una variedad sin injertar.


Ubicada en Holtwood, Pennsylvania, EUA, la empresa Re-DiVined injerta tomates, sandías y pimientos. Kaitlin Dye, propietaria de la empresa, comenta que los injertos ayudan a aumentar el tamaño del fruto. " œObtenemos tamaños de fruto más grandes, frutos de mejor calidad y un ciclo agrícola prolongado, ya que las plantas no decaen tan rápidamente,"  añade.



Tomates para macrotúneles



Cedar Meadow Farm siembra 8,000 plantas injertadas en macrotúneles, en la tercera semana de abril. Groff propietario de la granja, comenta que ha estado utilizando plantas de tomate injertadas durante cinco años, gracias a Cary Rivard, un extensionista de la Universidad Estatal de Kansas, EUA.



Injertos: ¿Tubo o Incisiones?



Cuando le preguntamos sobre algunas de las dificultades que enfrenta al injertar hortalizas, Katlin Dye de Re-DiVined en Holtwood, PA, menciona el igualar el tamaño del tallo como un reto. " œLos tallos deben tener el mismo diámetro cuando injerta, en especial si está trabajando con injertos de tubo.



Necesita que haya contacto con tanta área como sea posible. Algunas veces termino haciendo el injerto en incisiones, lo cual conlleva más tiempo." 



En general, injertar en tubos se considera un proceso más rápido que el injertar en incisiones, ya que sólo se requiere realizar un corte recto en las áreas de las raíces y los brotes del injerto. Dye comenta que el tamaño del portainjertos es lo que determina el método de injertar.



Dye prefiere injertar en incisiones cuando el portainjertos tiene un diámetro más ancho que el diámetro del esqueje. Este proceso implica insertar el esqueje más pequeño haciendo un corte en ángulo de corte limpio en " V"  deslizándolo sobre el cuerpo del portainjertos.



"Lo más importante es que mientras más se asemejen los diámetros del esqueje y del portainjertos al diámetro del tallo, mejor será el injerto, realizando un sólo corte diagonal en cada tallo. La meta no es utilizar las plántulas más pequeñas para injertar, sino igualar el diámetro del tallo. De otra forma, es necesario injertar haciendo una incisión, lo cual requiere al menos tres cortes adicionales, en comparación con los injertos en tubo." 


"Debemos darle a [Rivard] crédito por enseñarnos a injertar. Lo escuché hablar sobre los injertos en la convención Mid-Atlantic Fruit & Vegetable Convention y pensé " ˜tengo que hacerlo también." ™ Probamos con 100 plantas el primer año y en los últimos cuatro años hemos injertado todos los tomates que sembramos en macrotúneles."  Recalca que la fitosanidad es la principal razón para injertar, por ejemplo, para combatir la marchitez por Verticillium " ” un verdadero problema en el pasado.


"La marchitez por Verticillium raza 2 es una de las enfermedades que más ha influido de manera negativa en nuestra producción,"  explica Groff. " œExisten variedades resistentes a la raza 1 de Verticillium, pero no hay ninguna variedad resistente a la raza 2. Las raíces prolíficas creadas por medio de los injertos, compiten de manera agresiva con el Verticillium durante más tiempo, dándonos de tres o cuatro semanas más de producción en suelos contaminados." 



"El portainjertos es tan fuerte y vigoroso que mantiene a la enfermedad controlada durante más tiempo que una planta que no haya sido injertada." 



Además de controlar la enfermedad durante más tiempo, los injertos se comparan a la fumigación. Aunque Groff concuerda en que los injertos proporcionan los mismos resultados que la fumigación (hasta cierto punto) éstos no resuelven todos los problemas. " œLa fumigación es como la quimioterapia; mata a los organismos benignos y malignos,"  explica Groff. " œLos injertos no matan nada y ayudan a superar algunas de las malas influencias, permitiendo que se desarrolle mejor el cultivo." 


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Factores abióticos de los tomates en invernadero



En los tomates debido a la interacción entre los factores que inciden en la producción bajo invernadero, en la poscosecha, en el transporte y en la comercilaización es fundamental mantener durante todo el cultivo y la comercialización los criterios de calidad que cada uno de los mercados demanden.
Esto permite conservar la calidad del producto desde el campo hasta el consumidor. Juan Eugenio Alvaro y Miguel Urrestarazu de la Universidad de Almería publican un artículo en la revista Agricultura, de Abril de este año, sobre la incidencia de los factores abióticos en la producción de tomate en invernadero: radiación, temperatura, humedad, dióxido de carbono y salinidad.
Estos factores, dicen los autores, no son independientes y en un invernadero influyen todos a la vez de un modo u otro. En el artículo describen cada uno de éstos factores y explican como afectan a las necesidades de las plantas de invernadero.
Los agricultores conocen bien que las limitaciones de iluminación debidos a cubiertas de plásticos sucios o sombreados que disminuyen la producción o que los óptimos de temperaturas en el invernadero son variables para cada fase del cultivo y están muy relacionados con los otros parámetros ambientales.
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Solución nutritiva para el tomate

La solución nutritiva en suelo va menos concentrada que en sustrato, pues al tener menos pérdidas por drenaje, los nutrimentos se aprovechan con mayor eficiencia. Eso significa la oportunidad de ahorrar en fertilizantes y en agua.

Consumo de nutrientes por el cultivo

Los consumos diarios de nutrimentos son más bajos al inicio del cultivo, sin embargo, la cantidad de agua que consume el cultivo también es menor, por lo que la concentración de nutrimentos en la solución nutritiva a lo largo del ciclo es relativamente similar.

No obstante, al inicio de la cosecha la demanda de nutrimentos se incrementa como resultado del alto rendimiento que se genera en esta etapa.

Basado en esta lógica de balance y consumo " ” así como en el volumen de agua de riego en que se aplican estos nutrimentos " ” se recomiendan diferentes concentraciones en la solución nutritiva de acuerdo a la etapa en que se encuentra el cultivo.

Recomendaciones de nutrición

En la primera etapa " ”durante los primeros 75 días después del trasplante (DDT) " ” los requerimientos nutrimentales son menores; en la segunda etapa " ” de los 75 a los 125 DDT " ” cuando inicia la cosecha, se tienen rendimientos altos y la extracción es mayor. En la tercera etapa la producción empieza a disminuir junto con la demanda de nutrimentos.

Es muy importante recalcar que se deben de considerar las características nutrimentales del abono orgánico que se aplica, al menos en cuanto al suministro de P y K.

Ademas, es importante notar que conforme la planta va creciendo e incrementa su follaje, la evapotranspiración es mayor y requiere riegos más abundantes y frecuentes. Por ello se tiene un aumento paulatino en el riego que va desde los 8 hasta los 40m3 por ha al día, para el periodo de los 0 a los 75 DDT.

La cantidad de agua fertilizada que se aplica debe de considerar los datos de consumo de nutrimentos procurando no rebasar estos niveles, pues en días calurosos se pueden aplicar dosis excesivas de fertilizantes por la alta demanda hídrica y contribuir a la salinización del suelo.

Esto se corrige regando con agua sola, por ejemplo al inicio y al final del riego.

Cálculo de la solución nutritiva

Se enumeran los pasos que se deben seguir para elaborar la solución nutritiva para el cultivo de tomate en suelo, de acuerdo con Fernández y Camacho, 2007:


  • Disponer del análisis químico del agua.
  • Ordenar cationes y aniones, de acuerdo a su importancia en la nutrición.
  • Destruir bicarbonatos hasta dejarlos en 1.0 me/L, usando ácidos.
  • Completar los macronutrimentos.
  • Dejar los ajustes de sulfatos para el final; de acuerdo a la solución recomendada nos permite estar en un rango de 3 a 6 me/L.
  • Realizar la elección de fertilizantes y pasar las unidades de me/L a unidades de peso y/o volumen.
  • Ajustar micronutrimentos.
  • Distribuir en los tanques de solución adre, según el sistema de fertirriego.
  • Programar los riegos.


Normalmente los nutrimentos útiles a las plantas que contiene el agua de riego son calcio y magnesio, pues las cantidades de nitrógeno, fósforo y potasio contenidas en el agua son insignificantes y no se contabilizan en el cálculo de la fertilización, salvo situaciones muy especiales de aguas contaminadas con nitratos que son más bien la excepción que la regla.

El cálculo de la tabla presentada en este artículo, se hizo para la etapa de alta producción (75 a 125 DDT) del cultivo de tomate y con calidad de agua promedio del estado de Guanajuato.

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Virus emergentes en tomate

La producción de tomate a nivel mundial supone casi el 70% sobre el valor total de las hortalizas frescas comercializadas, de ahí la gran superficie cultivada en todos los continentes.

De forma paralela, se han ido desarrollando todos los imputs necesarios para este cultivo, así como también han ido apareciendo nuevas enfermedades virales que han afectado al mismo.

Uno de los primeros " œnuevos"  virus que aparecieron en tomate fue el virus del torrado (ToTV) en Murcia y Canarias (2006). Paralelamente en México aparecieron dos virus relacionados con el torrado: Tomato Apex Necrosis Virus (ToANV), virus de los ápices necrosados y Virus de la Marchitez del Tomate (ToMarV).

La aparición de dos nuevos virus del género Crinivirus volvió a revolucionar el mundo del tomate. Primero fue TOCV (Tomato Chlorosis Virus), virus de la tomato clorosis, en 1993 en California, transmitido por diferentes especies de mosca blanca y, posteriormente, apareció TICV (Tomato Infectious Chlorosis Virus), virus de la infección clorótica del tomate transmitida únicamente por la mosca blanca Trialurodes vaporariorum. Los síntomas que producen son parecidos aunque se trata de virus diferentes.

Dentro del género de los Tospovirus aparecen nuevos virus y nuevas cepas en diferentes regiones de Asia. Así está el virus del plateado de la sandía (WSMoV) que ya se ha descrito en tomate y pimiento. También se describe la aparición del virus de la clorosis del pimiento (CACV) en Tailandia y China. 

Otro nuevo Tospovirus aparece en Taiwan y Australia, se trata del Pelargonium zonate spot virus (PZSV) para el que se ha propuesto un nuevo género " œAnularvirus" . Por otro lado, en Florida , surje un nuevo virus dentro de la familia Bromoviridae, se trata del Tomato Necrotic Spot Virus (TNSV) al que se le adjudicó el género Ilarvirus. Estos últimos virus parecen recluídos en la región asiática, pero no sería de extrañar que pasaran a colonizar otros continentes en los próximos años.

Otro virus de creciente actualidad es el Virus del mosaico del pepino (PepMV), que se identificó en tomate en el Perú en 1974, y que ha colonizado ya todos los continentes, siendo actualmente uno de los principales virus que afectan a tomate. Hasta ahora se han identificado 4 genótipos:

Genotipo original del Perú (LP)
Genotipo europeo (UE)
Genotipo americano (US1)
Genotipo chileno (CH2)

Este virus que se transmite por contacto y por semilla, unido a la introducción de otros genotipos en el continente europeo, han permitido su recombinación y por consiguiente su gran extensión y virulencia, contribuyendo esto a establecer una dinámica poblacional del virus. El mismo proceso puede estar ocurriendo en otros continentes.

VIRUS VIEJOS QUE ESTÁN EMERGIENDO

Al calor de las variedades poblacionales o variedades que se cultivan por sus elevadas calidades en sabor " Saveurs Anciennes"  en países del centro y norte de Europa, se trata de viejos cultivares que generalmente no tienen resistencias genéticas y los virus de contacto (TMV y ToMV) pueden causar graves daños a estos cultivos, lo que sumado a procesos de sinergismo con otros virus como PepMV y ToTV pueden conducir a nuevas enfermedades virales en un futuro próximo.

POSIBLES ESTRATEGIAS DE LUCHA ACTUALES Y FUTURAS

Las estrategias de lucha deben ir encaminadas para cada tipo de virus, zona geográfica y cultivo, pero de forma genérica se pueden establecer lo que serían las líneas de trabajo a corto-medio plazo:


  • Resistencia Genética (introgresión de genes de especies silvestres).
  • Mejora en la gestión integrada de plagas y enfermedades.
  • Mejor conocimiento de la epidemiología de las enfermedades
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Tomate, ¿sembrar a cielo abierto o en invernadero?


Leonor Gómez está decidida a invertir un dinero en la siembra de tomate en Sutamarchán (Boyacá). Sin embargo, no sabe si hacerlo a campo abierto o en invernadero.
Sus dudas se centran en los pros y contras de cada sistema, el periodo de producción, los recursos que debe destinar, los cuidados especiales y la rentabilidad final. 
Jorge Jaramillo Noreña, ingeniero agrónomo y líder Nacional de la Red de Hortalizas de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), responde las inquietudes.
¿Antes de tomar la decisión de sembrar a campo abierto o en invernadero qué se debe tener en cuenta?

Es recomendable considerar las ventajas y desventajas de las dos alternativas. Por recursos y pensando en tener una explotación pequeña, es evidente que es mucho más favorable sembrar a campo abierto, pero el riesgo es mayor y las productividades son menores. Por ventajas competitivas lo mejor que puede hacer es establecer y producir bajo condiciones protegidas.
¿El tiempo de producción cambia?

Los trabajos desarrollados, a nivel de investigación, nos permiten observar que generalmente el cultivo bajo invernadero presenta mayor precocidad, ya que se mejoran las condiciones agroclimáticas óptimas para el cultivo. A campo abierto se puede acortar mucho su ciclo productivo debido a problemas de plagas, enfermedades o condiciones extremas como altas o bajas temperaturas, humedades relativas y lluvias intensas. 
En clima frío, bajo invernadero, la floración inicia alrededor de los 25-30 días, después del trasplante; la primera cosecha se da a los 90 días, también después del trasplante en promedio. Dependiendo del número de racimos que se cosechen, se puede alargar o acortar el ciclo. Un cultivo llevado a 10 racimos tiene una duración entre 6 y 7 meses. Llevado a 14-16 racimos dura entre 9 y 10 meses. A campo abierto el ciclo del cultivo se acorta a cinco meses aproximadamente.
¿Qué ventajas tiene el invernadero?

Protección contra condiciones climáticas extremas, obtención de cosechas fuera de época, mejor calidad, preservación de la estructura del suelo, siembra de materiales seleccionados, aumento considerable de la producción, ahorro en costos, disminución en la utilización de plaguicidas y aprovechamiento más eficiente del área de cultivo,
entre 
¿En cuál tengo que invertir más?

Si se quiere establecer el cultivo bajo invernadero, la inversión es mayor. En este caso, depende el tipo de estructura a construir. El metro cuadrado de un invernadero tradicional (en guadua o madera inmunizada) cuesta alrededor de 12.000 a 20.000 pesos. El invernadero con estructura metálica, en acero galvanizado oscila entre 30.000 a 34.000 pesos. Adicional se requieren otros elementos como sistemas de riego por goteo, equipos de monitoreo de temperatura y humedad relativa, entre otros. 
¿Cuál sistema demanda mayores cuidados y tiempo?

El sistema de producción bajo condiciones protegidas demanda mayor cuidado y tiempo, debido al monitoreo constante que se le debe seguir al cultivo, pero a la vez se obtienen más beneficios y rendimientos y si se aplica el concepto técnico apropiado. Además, puede rebajarse la utilización de agroinsumos. 
¿Qué debo tener en cuenta para el control de plagas?

El cultivo requiere monitoreo constante de las condiciones ambientales dentro del invernadero para un mejor control de plagas y enfermedades y del desarrollo productivo. Esta práctica se debe realizar constantemente y es factor fundamental para contrarrestar no solamente plagas sino también problemas de deficiencias o excesos de nutrientes o enfermedades. Cuando se trabaja bajo invernadero se recomienda implementar un control diferente al químico, claro que hay problemas que dependen de los agroquímicos para su control.
Y las técnicas de riego…

Cuando se hace la inversión del invernadero, lo ideal es que también pueda equiparse con un sistema de riego por goteo que permita optimizar las ventajas competitivas de este sistema. El goteo es el método más eficiente en el cultivo, en términos de productividad y calidad, con un aprovechamiento del agua entre 90 y 95 por ciento.
¿Qué es más rentable?

En cuanto al proceso de cosecha utilizado, en los dos sistemas, es lo mismo. Aquí lo que cambia es la calidad y la cantidad de producto cosechado. En invernadero se obtiene generalmente frutos de mayor tamaño, color, sabor y textura. 
En cuanto a productividad, esta depende del material sembrado, de las condiciones optimas del cultivo bajo del invernadero y del manejo agronómico. Se tienen experiencias de producciones que alcanzan hasta los 15 kilos por planta, mientas en campo abierto pueden estar entre 4-5 kilos, con alta dependencia de insumos. 
¿Cuáles son las variedades más apropiadas?

La producción de tomate bajo invernadero se basa principalmente en la siembra de variedades híbridas. Estas semillas son desarrolladas por mejoradores genéticos. Las ventajas de estas son alto vigor, buena uniformidad, alta producción y calidad, incluso, a algunas se les ha incorporado resistencia a enfermedades. 
Mejor seleccione semillas certificadas

El productor debe comprar semillas certificadas, producidas por compañías acreditadas y empacadas apropiadamente con su respectiva etiqueta donde se incluya las características del material y las condiciones de almacenamiento de la semilla. Además, que hayan sido evaluadas con relación a su rendimiento y productividad en las condiciones agroecológicas donde se va a sembrar. Es muy importante tener en cuenta las necesidades del productor, del comercializador y del consumidor, al momento de elegir un híbrido o una variedad específica, bien sea tipo chonto, milano, milano larga vida o cherry. El material para sembrar será aquel que reúna todas las exigencias, de cada agente de la cadena de producción. 
Experiencia del consultor

El experto que respondió las preguntas de este consultorio es Jorge Jaramillo Noreña es ingeniero agrónomo de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Medellín, con una maestría en Entomología de la misma institución. Cuenta con 19 años de experiencia en trabajos con hortalizas de clima frío moderado. En la actualidad, es investigador agrícola de la Corporación Colombiana de Investigación Agropecuaria (Corpoica), en el Centro de Investigación La Selva, ubicado en Rionegro, Antioquia. También se desempeña como líder Nacional de la Red de Hortalizas de dicha Corporación. 
Cuidados especiales

Estas recomendaciones son claves para obtener éxito en un cultivo bajo invernadero:
1. Iniciar el cultivo con plántulas de excelente calidad.
2. Maximizar la fotosíntesis de las plantas brindando las condiciones ideales de luminosidad, temperatura y humedad.
3. Asegurar la calidad y tamaño del fruto mediante adecuada fertilización y poda.
4. Facilitar consumo de agua.
5. Realizar periódicamente análisis físico-químicos del suelo y análisis químico del agua de riego.
6. Eliminar restos vegetales del cultivo anterior y malas hierbas.
7. Usar variedades adaptadas a las condiciones agroecológicas de la región.
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