Controla plagas y enfermedades en invernaderos

Al generar las condiciones ambientales favorables para el sano desarrollo de las plantas en un invernadero, hay que considerar que dichas condiciones también podrían ser favorables para el desarrollo y la presencia de plagas y enfermedades. Éstas pueden acabar con el cultivo en su totalidad en un corto espacio de tiempo, ya que la proliferación de la plaga o enfermedad ocurre rápidamente.

Para que se presente una plaga o enfermedad es necesario que tengan lugar tres factores: hospedante (cultivo o arvense), agente causal (plaga o patógeno) y ambiente favorable para su desarrollo (humedad relativa, temperatura, entre otros); si falta alguno de estos factores, no existirá el problema.

A continuación, se indican unos métodos de control de las plagas y enfermedades más comunes en invernadero.

Control de plagas comunes

"Araña roja: Usar control cultural, eliminación de maleza y restos de cultivo. Evitar excesos de nitrógeno. Emplear control biológico con phytoseiulus californicus y phytoseiulus persymilis, y control químico con abamectina, acrinatrin, dicofol, fenbutestan, fenpiroximato, tebufenpirad, te-tradifón.

"Mosquita blanca: Proteger las plantas antes del transplante. Para control biológico se pueden utilizar Encarsia formosa y Eretmocerus califomicus. Introducir el parasitoide cuando la población de la mosquita es baja. Se podrán observar las pupas parasitadas 2 a 3 semanas de la primera introducción y tomará alrededor de 8 semanas para que se parasite el 80% de las pupas. Utilizar enemigos naturales para mantener las poblaciones de insectos plaga a niveles bajos de daño.

"Minador de la hoja. Utilizar trampas amarillas con pegamento, colocadas en la parte media e inferior de la planta, una trampa cada 900 m2. Combinarlo con conteos visuales de lavas en las hojas al menos una vez por semana.


Aplicar insecticidas cuando se encuentren del 20 al 25% de hojas con una o más minas. Repetir cada 8 a 10 días durante 4 a 6 semanas. La eliminación programada del follaje mediante la poda del cultivo durante su desarrollo, disminuye significativamente la infestación de las larvas de Minador de la hoja. Para ello las hojas eliminadas se colectan en bolsas de plástico y se destruyen.

Realizar control biológico con las avispas Diglyphus sp, Ophius sp. y Chrysonotomyia sp. Emplear el control químico con la aplicación de los insecticidas de nueva generación: Cyromazina y abaectina.

"Chicharrita. Utilizar riego por aspersión; ya que cuando las condiciones son frescas y húmedas, la chicharritas son atraídas por las plantas adultas, no las jóvenes.

Control de enfermedades

"Damping-off (caída de plántulas). Las plantas son muy vulnerables unos días después del trasplante. Hay que prevenir con buenas prácticas de cultivo en el establecimiento de trasplantes y la esterilización del suelo o medio de cultivo, y tratar la semilla con un protectante.

Durante el desarrollo del cultivo, proteger con aplicaciones de pencycuron o fluazinam contra Rhizoctonia. Si se presenta Pythium sp. o Phytophthora, aplicar al suelo metalaxyl. Es importante una buena nivelación del terreno, rotación de cultivos, evitar excesos de humedad (usar suelos con buen drenaje) y aplicar fertilización baja en nitrógeno.

"Pudrición de cuello y raíz. Practicar rotación de cultivos al menos por dos o tres años con plantas no hospedantes. Evitar excesos de humedad, plantaciones densas; eliminar residuos. Prevenir con productos a base de clorotalonil o derivados del cobre asperjados al follaje, o bien aplicar fungicidas específicos como metalaxyl + clorotalonil, oxadixyl + mancozeb, cimoxanil o fosetil aluminio.
Si el daño inicial se manifiesta en cuello o raíz, aplicar al suelo metalaxyl.

"Moho gris. Proteger con aspersiones periódicas de cobre, azufre o clorotalonil las heridas que se producen con el deshoje, aclareo y cosecha. Es importante realizar los deshojes oportunamente con el propósito de reducir la humedad relativa y eliminar los primeros focos de infección. El fruto se puede lavar con una solución al 1% de sal sódica de ácido dihidroacético.

"Marchitez. Fertilizar adecuadamente; dar riegos ligeros y frecuentes para tener humedad constante en el suelo; rotar cultivos por 3 a 4 años; esterilizar suelos o sustratos en invernaderos y tratar la plántula por inmersión de raíz antes del trasplante con un funguicida sistémico. No fertilizar con demasiado nitrógeno sino con más potasio; aplicar al suelo cal hidratada y eliminar plantas infectadas.

"Pudrición de la corona y raíz. No funciona el control por esterilización del suelo ni por fungicidas, dada la rápida reinfestación de suelos esterilizados por los micronidios dispersados por el viento. Eliminar las esporas mediante aspersiones de formol a toda la estructura del invernadero, incluso el techo y usar cultivares resistentes.

"Tizón tardío. Usar plántulas de tomate sanas y desinfectadas; destruir residuos y hospedantes silvestres; practicar rotación de cultivos; no sembrar papa cerca del tomate; utilizar menor densidad de población y variedades tolerantes; seguir un calendario de aspersiones preventivas con fungicidas de contacto, derivados del cobre; alternar fungicidas sistémicos con los de contacto o preventivos y no usar el mismo producto sistémico más de tres veces consecutivas para evitar resistencia.

"Mancha gris. Realizar rotaciones por 3 a 4 años; asperjar fungicidas antes de que aparezca la enfermedad, a intervalos de 7-10 días. Hay variedades de tomate bola para consumo fresco, resistentes.

Conclusiones

El manejo correcto en el trasplante y siembra de los cultivos es un factor determinante para evitar el contagio de enfermedades, así como evitar que alguna plaga ingrese dentro del invernadero.

Asegúrese de adquirir semillas certificadas y plantulas sanas para evitar que otras plantas se contagien con enfermedades o se introduzca algún huevecillo o larva de un unsecto-plaga. Realizar estudios genéticos a las plantas permite evitar el contagio de enfermedades y la reproducción de las mismas en cultivos siguientes.


El uso de plaguicidas y otros agroquímicos debe de ser controlado y aplicado en el momento correcto del ciclo de vida de las probables plagas que el cultivo puede contraer, o el momento preciso del contagio para que la planta pueda ser salvada y cosechada de forma normal.
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Proteja el suelo en cultivo de fresas

La práctica de fumigar las camas de cultivo, sin fumigar el resto del campo, ha ocasionado una caída en el desempeño productivo. Steve Koike, fitopatólogo del centro de Extensión Cooperativa de la Universidad de California en el Condado Monterey explica algunas opciones alternativas para lidiar con un suelo dificultuoso.

" En primer lugar estamos tratando de encontrar una sustancia química, sustituta del bromuro de metilo, para presiembra; así como fumigantes más efectivos para reducir los niveles de los patógenos en el suelo antes del trasplante de las plantas de fresa,"  afirma Koik

En segundo lugar, la investigación se concentra en fungicidas que puedan ser aplicados a las plantas de fresa ya establecidas en el campo, de tal suerte que sea posible proteger sus raíces contra las infecciones de Macrophomina o de Fusarium.

" No somos muy optimistas respecto a este segundo método, ya que si analizamos el resto de sistemas de enfermedades transmitidas por el suelo, hay muy pocos casos en los que se puede aplicar un fungicida a un cultivo y obtener buen control contra patógenos transmitidos por el suelo; como es el caso de estas dos especies. Sencillamente, no funciona bien." 

Plan de acción

En este momento, el plan es poner en práctica métodos integrados para reducir la susceptibilidad de las plantas a los dos patógenos.

Lo primero es estar conscientes de la necesidad de sanitizar, especialmente el equipo. " Con toda probabilidad, los patógenos que se adhieren al equipo son la fuente principal de contaminación de los campos de cultivo,"  dice Koike.

" Los productores son cada vez más cuidadosos con su equipo. Si hay un campo infectado con Macrophomina y al final del ciclo se remueve el suelo para extraer las plantas viejas y después se mueve el equipo hacia otro campo de cultivo, ese equipo utilizado puede transportar al patógeno.
Cada vez hay más productores que lavan el equipo antes de trabajar un campo limpio. Esta práctica es una medida MIP muy importante y apropiada." 

El segundo método integrado es la rotación de cultivos. Los productores están practicando rotación porque, según el fitopatologo, al parecer los cultivos hortícolas de la costa oeste estadounidense no son susceptibles a estos nuevos patógenos de la fresa.


" De hecho, los productores de fresa están practicando la rotación junto con otros productores hortícolas y están tratando de alejarse de los campos infestados para evitar que los hongos se continúen acumulando,"  concluye.
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Reducción de aplicaciones químicas al mejorar entendimiento de la naturaleza

En la última década, los cambios en los patrones climáticos han afectado la producción agrícola alrededor del mundo. Los efectos negativos de estos cambios pueden ser mitigados por la tecnología en cierta medida (con sistemas expertos, por ejemplo).

El sistema de servicios de consultoría del cultivo de fresas " Strawberry Advisory System"  (SAS) es un ejemplo de un sistema experto desarrollado en la Universidad de Florida que ayuda a mitigar la pérdida de rendimiento en las fresas como resultado de la presión de fungosis propiciada por el clima.

LEE MAS: Robot para cosechar fresas "prueba"  fruto en el campo

Desventajas de aplicaciones tradicionales

De manera tradicional, los productores han utilizado la aplicación rutinaria de fungicidas para combatir estas enfermedades.

Por lo general, los fungicidas se aplican conforme a un programa calendarizado, después de un programa que incluye una aplicación por semana. No obstante, existen varias desventajas en este método de aplicación.

En primer lugar, si las condiciones no son propicias para el desarrollo de la enfermedad, las aplicaciones innecesarias de fungicidas desperdician productos químicos y mano de obra, además de aumentar los costos de producción.

En segundo lugar, si las condiciones del clima se deterioran de manera inesperada, los productores no podrán actuar de manera proactiva para manejar el incremento de riesgo de la enfermedad, ya que las restricciones de la etiqueta limitan el número de aplicaciones en un cierto intervalo.

En tercer lugar, las aplicaciones innecesarias de fungicidas contribuyen a generar resistencia a la enfermedad, por lo que la reducción en la aplicacion ayuda a controlar este problema.

LEE MAS: Fungicidas de contacto para control de cenicilla en zarzamora

Aplicación mejorada

Para aplicar justo a tiempo el fungicida y mejorar la manera de manejar los riesgos relacionados con el clima y los cambios climáticos, un grupo de investigadores de la Universidad de Florida dirigidos por Natalia Peres, en el Centro de Educación e Investigación de la Costa del Golfo, " Gulf Coast Research and Education Center"  (GCREC), diseñó el sistema SAS basado en el tiempo que la humedad permanece en las hojas y en la temperatura promedio durante el periodo en el que las plantas permanecen húmedas en el campo.

El sistema SAS utiliza estos dos factores para predecir si existen condiciones que sean propicias para el desarrollo de enfermedades y alerta a los productores sobre el momento más oportuno para aplicar fungicidas con el fin de mitigar el riesgo de enfermedades en el cultivo.

Resultados positivos de las pruebas

Los investigadores de GCREC realizaron pruebas de producción durante seis años tanto para Botritis como para Antracnosis.

Los resultados de esas pruebas proporcionaron datos que ahora se utilizan para estimar el impacto en las utilidades al utilizar el sistema de manejo SAS, en comparación con el sistema calendarizado de manejo de fungicidas para cultivo de fresas.

Los resultados de las pruebas indican que el sistema SAS reduce las pérdidas de cultivo de manera importante (22% en promedio), así como el uso del fungicida (44% en promedio), al mismo tiempo que incrementa las utilidades de los productores (33% en promedio).

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Virus emergentes en tomate

La producción de tomate a nivel mundial supone casi el 70% sobre el valor total de las hortalizas frescas comercializadas, de ahí la gran superficie cultivada en todos los continentes.

De forma paralela, se han ido desarrollando todos los imputs necesarios para este cultivo, así como también han ido apareciendo nuevas enfermedades virales que han afectado al mismo.

Uno de los primeros " œnuevos"  virus que aparecieron en tomate fue el virus del torrado (ToTV) en Murcia y Canarias (2006). Paralelamente en México aparecieron dos virus relacionados con el torrado: Tomato Apex Necrosis Virus (ToANV), virus de los ápices necrosados y Virus de la Marchitez del Tomate (ToMarV).

La aparición de dos nuevos virus del género Crinivirus volvió a revolucionar el mundo del tomate. Primero fue TOCV (Tomato Chlorosis Virus), virus de la tomato clorosis, en 1993 en California, transmitido por diferentes especies de mosca blanca y, posteriormente, apareció TICV (Tomato Infectious Chlorosis Virus), virus de la infección clorótica del tomate transmitida únicamente por la mosca blanca Trialurodes vaporariorum. Los síntomas que producen son parecidos aunque se trata de virus diferentes.

Dentro del género de los Tospovirus aparecen nuevos virus y nuevas cepas en diferentes regiones de Asia. Así está el virus del plateado de la sandía (WSMoV) que ya se ha descrito en tomate y pimiento. También se describe la aparición del virus de la clorosis del pimiento (CACV) en Tailandia y China. 

Otro nuevo Tospovirus aparece en Taiwan y Australia, se trata del Pelargonium zonate spot virus (PZSV) para el que se ha propuesto un nuevo género " œAnularvirus" . Por otro lado, en Florida , surje un nuevo virus dentro de la familia Bromoviridae, se trata del Tomato Necrotic Spot Virus (TNSV) al que se le adjudicó el género Ilarvirus. Estos últimos virus parecen recluídos en la región asiática, pero no sería de extrañar que pasaran a colonizar otros continentes en los próximos años.

Otro virus de creciente actualidad es el Virus del mosaico del pepino (PepMV), que se identificó en tomate en el Perú en 1974, y que ha colonizado ya todos los continentes, siendo actualmente uno de los principales virus que afectan a tomate. Hasta ahora se han identificado 4 genótipos:

Genotipo original del Perú (LP)
Genotipo europeo (UE)
Genotipo americano (US1)
Genotipo chileno (CH2)

Este virus que se transmite por contacto y por semilla, unido a la introducción de otros genotipos en el continente europeo, han permitido su recombinación y por consiguiente su gran extensión y virulencia, contribuyendo esto a establecer una dinámica poblacional del virus. El mismo proceso puede estar ocurriendo en otros continentes.

VIRUS VIEJOS QUE ESTÁN EMERGIENDO

Al calor de las variedades poblacionales o variedades que se cultivan por sus elevadas calidades en sabor " Saveurs Anciennes"  en países del centro y norte de Europa, se trata de viejos cultivares que generalmente no tienen resistencias genéticas y los virus de contacto (TMV y ToMV) pueden causar graves daños a estos cultivos, lo que sumado a procesos de sinergismo con otros virus como PepMV y ToTV pueden conducir a nuevas enfermedades virales en un futuro próximo.

POSIBLES ESTRATEGIAS DE LUCHA ACTUALES Y FUTURAS

Las estrategias de lucha deben ir encaminadas para cada tipo de virus, zona geográfica y cultivo, pero de forma genérica se pueden establecer lo que serían las líneas de trabajo a corto-medio plazo:


  • Resistencia Genética (introgresión de genes de especies silvestres).
  • Mejora en la gestión integrada de plagas y enfermedades.
  • Mejor conocimiento de la epidemiología de las enfermedades
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DESINFECCIÓN DE INVERNADEROS

HONGOS DE RAIZ EN PEPINO

A lo largo de estos dos últimos años hemos ido considerando las diferentes actuaciones que se podían realizar. A continuación vamos a presentar una recopilación de dichas recomendaciones.

Para erradicar un patógeno de un invernadero entre campañas se debe:

-Limpiar bien el invernadero de todos los restos vegetales de la finca. Si se han tenido hongos y/o bacterias vasculares, hongos de raíz o virus transmisibles por contacto, retirar también todo lo que se pueda del sistema radicular, especialmente la raíz principal.

-Eliminar malas hierbas u hospedadores silvestres, así como plantas del cultivo espontáneas que aparezcan dentro o alrededor del invernadero, ya que podrían ser reservorio de algunos patógenos y fuente de inóculo para la siguiente campaña.

-Desinfectar los sistemas de riego, la estructura, herramientas, maquinaria, etc., con desinfectantes, agua caliente u otros métodos que haya para los diferentes problemas

-Reparar la estructura, y asegurar los cerramientos con plástico y malla.

-La desinfección a realizar del suelo o de los contenedores de sustrato de cultivos sin suelo debe tener en cuenta si hay algún patógeno concreto que se deba controlar. No todos los patógenos son igualmente sensibles a los diferentes tipos de desinfección y por tanto, es conveniente realizar una identificación correcta de los patógenos, y tener en cuenta que:

En el caso de las enfermedades víricas transmitidas por mosca blanca o pulgones, no es necesario realizar ninguna acción sobre este medio.

Si se trata de enfermedades víricas transmitidas por trips, la desinfección del suelo por solarización puede ser conveniente para controlar las pupas de estos insectos.

En el caso de haber hongos y/o bacterias vasculares, la solarización del suelo es una medida necesaria, en el caso de los hongos para reducir el inóculo, en el caso de las bacterias para eliminarlas (ver el apartado dedicado a la solarización).

En el caso del PepMV, la solarización en nuestras condiciones climáticas es también totalmente efectiva si se hace en verano (junio a agosto) y un periodo prolongado, superior a 45 días, ideal en torno a 60 días o más, con el invernadero totalmente limpio de restos vegetales, incluida la raíz principal de las plantas. Los invernaderos con una mayor complejidad estructural, con sistemas de cultivo hidropónico, instalaciones de calefacción, etc. tienen mayor dificultad para conseguir una buena desinfección del invernadero; igual que las fincas con más de un invernadero con siempre alguno en producción para mantener el cultivo. En estos casos es recomendable alargar el periodo de solarización, y plantearse parar simultáneamente todos los invernaderos.

En el caso de los virus por contacto del género Tobamovirus (ToMV, PMMV, TMGMV, CGMMV entre otros), la solarización rebajará el inóculo pero no solucionará el problema, ya que quedarán focos de infección con una probabilidad muy alta (estos virus aguantan varios minutos a 90ºC, y, al menos, muchas horas a 50º o 60 ºC, y muchos días a 40ºC). Por tanto, en estos casos lo más recomendable será,además de realizar esta solarización, poner variedades resistentes al virus, o rotar de cultivo varias campañas.

En el caso de los cultivos hidropónicos, la desinfección por solarización o la desinfección mixta (solarización con desinfectantes químicos) de los contenedores del sustrato es más difícil, poco efectiva con Tobamovirus y Olpidium, difícil con hongos como Fusarium y posible con bacterias vasculares y PepMV, aunque no segura al 100%, razón por la que puede ser conveniente cambiar los contenedores o buscar otras alternativas complementarias tales como el empleo del injerto, o resistencias, y la rotación en el siguiente cultivo.

En aquellos casos en los que no haya seguridad de conseguir la desinfección del suelo y no haya alternativa al cultivo con variedades resistentes, la rotación de cultivos siempre es una alternativa, aparte de ser siempre una práctica recomendable para sanear el suelo.

En este control del suelo también puede considerarse la desinfección química. De hecho es muy común la desinfección mixta en la que se combina la solarización con algún producto químico tal como el Metam sodio o potasio, el 1,3 dicloropropeno, el Oxamilo, o la Cloropicrina. Dado que muchos de estos desinfectantes químicos van a tener que dejarse de emplear en breve, hay que centrarse en desarrollar lo mejor posible todos aquellos métodos alternativos que se fundamenten en actuaciones naturales.

Controlar la sanidad del agua. Aparte del tratamiento del suelo, la ausencia de patógenos en el agua, la limpieza de la misma, y su correcta oxigenación es de gran importancia o valor para el siguiente cultivo. La desinfección química se usa de forma generalizada, pero al igual que en el caso del suelo, también hay que empezar a valorar la posibilidad de tener un agua limpia gracias al desarrollo de sistemas naturales como los que ofrecen la presencia de ciertas plantas y algas macroscópicas.
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Hongos patógenos de suelo y biosolarización

Si llevas unas temporadas con el huerto y no produce bien las hortalizas, puede ser por deficiencias nutritivas, por falta o exceso de agua, etc. Si al año siguiente, solucionas el problema de nutrientes y agua, y por consiguiente sigue todavía sin producir puede ser por hongos patógenos que se encuentran en el suelo.
Los patógenos de suelo pueden proceder de la balsa de riego o del tanque de riego, por tanto hay que desinfectarla con "cal viva". También hay que desinfectar los aperos de labranza con agua y lejía.
Hay muchos hongos que surgen por exceso de agua y mucha humedad ambiental, como pasa con Pythium spp., Phythoptora spp yFusarium spp.


Pythium spp. produce estrechamiento del cuello de la planta (raíz - cuello - tallo), esta al final se debilita y la planta cae y muere. También produce pudriciones de raíces. Si ya tenemos este hongo en el suelo hay que hacer una desinfección, prevenir regando menos y separar más los goteros de las plántulas.


Foto 1. Detalle desde microscopio Pythium.


La foto pertenece a www.ars.usda.gov.



Foto 2. Detalle de pythium en plantas de acelgas.

La foto pertenece a http://www.ipmimages.org/.





Phytophthora spp., este hongo puede producir podredumbres en muchas partes de la planta y surge cuando hay mucho exceso de humedad. Sus síntomas los puedes encontrar en cualquier parte de la planta (raíces, tallo, hojas y frutos) y se propaga rápidamente con temperaturas suaves y bastante humedad. Existen phytophthora diferentes para diferentes vegetales.



Foto 3 . Detalle de phytophthora en hojas.



Foto 4. Detalle en tallos y hojas de calabacín.




Fusarium spp., este hongo de suelo invade las raíces entrando dentro de la planta por los vasos conductores, y una vez allí, se desarrolla y tapona los vasos conductores o xilemáticos . Por tanto, produce marchitez de hojas y tallos debilitando la planta hasta morir. Existen fusarium saprófitos que cuando encuentran variedades que les gustan y buenas condiciones atmosféricas, se vuelven patógenos y atacan.
Foto 6. Detalle fusarium.
La foto pertenece a myco UAL.





Si tienes contaminado con hongos patógenos el suelo del huerto, la mejor técnica como desinfectante de suelos es la"biosolarización". Siempre se han utilizado medios químicos, contaminando los suelos con productos químicos perjudiciales para los seres vivos. 
La técnica de biosolarización se realiza incorporando estiércol al suelo, regando y poniendo un plástico encima sin fugas, en los meses de calor.
La biodesinfección del suelo aumenta la producción de los cultivos ya que fomenta el crecimiento de los microorganismos beneficiosos del suelo que se encargan, a su vez, de controlar las plagas y enfermedades del suelo (hongos, nematodos, malas hierbas). Asimismo, otro de los beneficios que genera, es que no contamina la atmósfera y respeta al medio ambiente, como ocurría con el bromuro de metilo.
Otra técnica que te ayuda a prevenir los hongos en el suelo es con un producto ecológico a base de Bacillus que provoca una capacidad antifúngica en las raíces.
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Mildiú Polvoroso en Invernaderos y a Campo Abierto


Originalmente a campo abierto es una enfermedad que se desarrolla en condiciones climáticas secas y de baja humedad ambiental, actualmente con el desarrollo de los invernaderos se ha convertido en una enfermedad que se presenta tanto en época seca como de lluvias y puede devastar un cultivo en cuestión de una semana. Este documento se redacta para dar herramientas a los agricultores de como prevenir y controlar esta patología.
Patógeno y huéspedes del Mildiú Polvoroso

El mildiú polvoroso es causado por un hongo conocido como Erysiphe y causa un hongo de aspecto polvoroso que se aloja en la parte inferior de las hojas en cultivos como el melón, auyama, pepino, vainita, rosas, pimentón y tomate entre otros cultivos, cuando el ataque es muy intenso el daño se observa en la parte superior de la hoja en forma de manchas amarillas que coinciden con la lesión en la parte inferior de la hoja.


Cuando avanza más el mildiú polvoroso ocurre defoliación en cultivos como el pimentón y la planta puede perder casi todas sus hojas, posteriormente el calibre del fruto se reduce y baja significativamente la productividad.

En pepino, melón y auyama, no ocurre caídas de hojas con el mildiú polvoroso como en el pimentón pero las hojas se secan como si les hubiera caído herbicidas de contacto y permanecen adheridas a la planta pero arrugadas y secas.

En Mango por su parte, el mildiú polvoroso ataca a la inflorescencia en su fase de floración, produciendo la caída de frutos.
Condiciones climáticas favorables al Mildiú Polvoroso



El mildiú polvoroso prefiere climas secos con baja humedad relativa, sin embargo el desarrollo de invernaderos crea esas condiciones favorables y se puede desatar el mildiú incluso en la época de lluvias. En nuestro programa de asistencia técnica hemos visto plantaciones enteras de pimentón dentro de invernaderos totalmente devastadas prácticamente de la noche a la mañana por este hongo en época de lluvias, por lo que la supervisión de la plantación debe ser continua para detectar este enemigo silencioso pero mortal.


Combate del mildiú polvoroso:

El mildiú polvoroso se puede atacar en forma preventiva y curativa, existen múltiples herramientas para lograrlo, sin embargo cuando no se supervisa el cultivo, el hongo puede desarrollarse hasta causar daños importantes.

Para controlar en forma preventiva se puede recurrir al silicio, este elemento beneficioso no es considerado un nutriente por no ser esencial para el desarrollo de las plantas como el nitrógeno y el hierro por citar dos ejemplos, donde la planta no puede vivir si falta alguno de ellos tal como se describe en el artículo de los nutrientes y fertilizantes.

El beneficio que hace el silicio es aumentar las defensas de las plantas al inducir el desarrollo de unas sustancias llamadas fitoalexinas, también refuerzan la pared celular y frenan la entrada del hongo a la planta, todo esto hace la vida imposible al mildiú polvoroso evitando que se desarrolle la enfermedad. Los primeros estudios del silicio controlando enfermedades en plantas se hicieron con pepinos y el hongo más controlado fue el mildiú polvoroso.

El silicio se puede usar en forma foliar fumigando las plantas con abonos foliares que contengan silicio de acuerdo a las instrucciones del fabricante o por el riego donde se usa el silicio en la fertirrigación en 100 ppm usando silicato de sodio o silicato de potasio. Ambas formas la foliar y en fertirriego, han sido utilizadas en nuestro programa de asistencia técnica con excelentes resultados para el control preventivo del Mildiú Polvoroso.

El azufre es otra alternativa válida de control que puede ser usada en tomate y pimentón, también es útil en vainitas antes de la floración, pero se prohíbe su uso en pepino, melón, auyama y otras plantas de la familia de las cucurbitáceas dado que el azufre quema las hojas de esta familia de plantas.

El azufre puede ser usado en forma de polvo finamente molido o incluso en forma coloidal, que se conocen como azufre mojable o incluso puede usarse como caldo sulfocálcico, ambas formas son muy eficientes, en cultivos de rosas se llega a quemar el azufre para producir vapores que acaban con el mildiú polvoroso.

El uso del azufre es aceptado dentro de la agricultura orgánica y es inocua a los consumidores de las hortalizas producidas con estas técnicas de control. Los detractores de esta técnica alegan que el azufre daña las estructuras del invernadero causando corrosión y dañan los techos al reaccionar con los aditivos del plástico perdiendo estos sus propiedades mecánicas y de transmisión de luz.

El azufre es nuestra técnica preferida para el control preventivo y curativo del mildiú polvoroso, incluso de forma colateral controlamos ácaros. Si el azufre se aplica en forma de caldo sulfocálcico, se controla Liriomyza, áfidos y trips, además de nutrir con calcio la planta, para profundizar en este tema recomendamos visitar el artículo sobre caldo sulfocálcico.
Combate de Mildiú Polvoroso con Agroquímicos



Se han desarrollado múltiples agroquímicos para combatir esta importante enfermedad de primer orden, si bien dentro de nuestro programa de asistencia técnica preferimos el uso del silicio y el azufre por ser menos inocuos a los consumidores y al medio ambiente, es importante conocer estas otras herramientas para usarlas cuando sea necesario.

Los Benzimidazoles como el Carbendazim son usados ampliamente para el control del mildiú a nivel mundial, sin embargo ya se han reportado muchos casos de resistencia o tolerancia adquirida por el mildiú polvoroso a este grupo de fungicidas, para entender un poco como se desarrolla esto recomendamos leer el artículo sobre toxicidad de los agroquímicos.

Los triazoles también tienen un amplio uso para el control del mildiú polvoroso, destaca Rally en la preferencia de los productores, pero son múltiples las opciones dentro de esta familia de fungicidas.

Hay otras alternativas menos eficientes, pero que también ayudan a la hora de diseñar un plan de rotación de agroquímicos o que controlan otros hongos y el mildiú polvoroso es un complemento en la estrategia de control.
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Combatiendo los hongos del pepino en invernadero

¿Cómo detectar el tipo de hongo que amenaza el cultivo del pepino en invernadero? ¿Cuál es el fungicida más adecuado en cada tratamiento? La Dirección General de la Producción Agrícola y Ganadera de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía aporta sus claves.

A finales de mayo de 2011, el pepino almeriense saltaba a los titulares de la prensa nacional e internacional, acusado por las autoridades sanitarias de Alemania de ser responsable de la propagación de la variante agresiva de la bacteria E-Coli, que dejó medio centenar de muertos y más de 4000 afectados, prácticamente todos en el país germano. Poco más adelante, las mismas autoridades detectaron el verdadero origen en brotes de soja, aunque el daño a los productores españoles ya estaba hecho.

Un daño totalmente injustificado, puesto que, desde el punto de vista sanitario, tanto los agricultores como las autoridades sanitarias ponen todo de su parte para salvaguardar la seguridad de los alimentosque se producen. En el caso del pepino, la principal salvaguarda son los fungicidas que, usados de manera responsable, erradican las enfermedades que afectan a este cultivo.

Los hongos, principal amenaza
La araña roja, la mosca blanca, los nematodos... Son algunas de las plagas amenazan a las explotaciones de pepino. La mayoría de ellas se pueden controlar, y de hecho se controlan, mediante el control biológico.

Sin embargo, la aparición de hongos sólo permite, hasta el día de hoy, su erradicación a partir de productos químicos. ¿Cómo detectar a qué tipo de hongo nos enfrentamos y qué producto utilizar? Existen cuatro amenazas y uno o varios fungicidas para luchar contra ellas.

Principales hongos que afectan al cultivo del pepino
Oidiopsis (Leveillula taurina)
Es un parásito que en Almería se ha visto de forma esporádica en pepino. Los síntomas que manifiesta son manchas amarillas en el haz de la hoja, que se necrosan rápidamente por el centro, en el envés de las cuales puede observarse un fieltro blanquecino.

Estas manchas aumentan de tamaño y número y en caso de fuerte ataque, la hoja se seca y se desprende pudiendo llegar a provocar importantes defoliaciones. Las solanáceas silvestres actúan como fuente de inóculo.

Control químico: La sustancia más común con la que puede controlarse el oidio es a través del azufre, presentado en diferentes formatos (micronizado, molido, sublimado...). El azufre puede también acompañar a otras sustancias como el ciproconazol, bupirimato. También se puede controlar mediante otras sustancias químicas, como son el nuarimol, el pirifenox o el triadimefon.

Oidio de las cucurbitáceas (Eryshipe cichoraceum)
También conocida como “cenicilla”. Los síntomas se pueden ver en las hojas. Se trata de manchas blancas que van cubriendo todo el aparato vegetativo e invaden toda la hoja.

Los posibles inoculadores son las malas hierbas u otras plantas ya afectadas por la cenicilla. Es raro que maten a la planta, aunque eso sí, utilizan sus nutrientes, asfixiando a la planta.

Control químico: Al igual que la oidiopsis, la mejor manera para luchar contra el oidio de las cucurbitaceas es a través del azufre (igualmente micronizado, molido, sublimado...). El resto de sustancias químicas son las mismas o similares a las que se utilizan en la lucha de la oidiopsis (nuarimol, el pirifenox ,el triadimefon...) y otras como el etirimol o el imazalil.

Podredumbre gris (Botryotis cynerea)
Parásito inespecífico que ataca a un alto número de especies vegetales, afectando a todos los cultivos protegidos de Almería (...)
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Ciflufenamida, nueva molécula fungicida para el control de oídio en hortalizas

Elio es un formulado a base de la nueva molécula ciflufenamida (NF 149), única representante del grupo químico de las fenil-acetamidas (amidoximas) con modo de acción diferente al de otros fungicidas con acción antioídio existentes, actualmente, en el mercado, con los que no presenta resistencia cruzada. Ciflufenamida es una materia activa, descubierta y desarrollada por Nippon Soda, para el control, principalmente, de distintas especies de oídio de numerosos cultivos, en tratamientos tanto preventivos como curativos. La molécula actúa inhibiendo la formación de haustorios, el crecimiento del micelio y la producción de inóculo, mostrando elevada capacidad para fijarse en las ceras de la cutícula de las hojas de las plantas así como una buena actividad translaminar, en fase vapor, poseyendo una larga persistencia. La experimentación de ambos formulados, llevada a cabo en España e Italia, ha demostrado una excelente eficacia para el control de oídio en los cultivos ensayados, comparable o superior a la que muestran los mejores estándares del mercado actual.
M. Ruiz García; J. Prades i Latorre; A. Ruiz-Jaén, y J.R. Soler Gil-Mascarell (Sipcam Iberia)
Ciflufenamida es una nueva molécula perteneciente al nuevo grupo fungicida de las amidoximas descubierta y desarrollada por la sociedad Nippon Soda, incluida en el Anexo I (Dir. 91/414 CEE) el 1 de abril de 2010. Ha sido experimentada y puesta a punto para su empleo en las condiciones agroclimáticas del sur de Europa, así como en numerosos países del resto del continente y el mundo, para el control del oídio en diversos cultivos. Posee una importante acción fungicida sobre hongos fitopatógenos de la familia ‘Erysiphaceae’, que incluye la mayoría de los hongos causantes de los oídios, aunque no son sólo éstos los únicos patógenos sobre los cuales es activa.Elio controla eficazmente las enfermedades causadas principalmente por la familia ‘Erysiphaceae’ a las dosis autorizadas. Posee actividad preventiva y curativa, con un buen nivel de eficacia que, asociado a un original e innovador modo de acción, hace que ‘Elio’ sea un formulado adecuado para ser incluido en programas de control anti-resistencias contribuyendo a mejorar la protección de los cultivos. Esto lo convierte en un fungicida completo y seguro. En este artículo se documentan las características de la nueva molécula y del formulado, así como un resumen de los resultados de la experimentación llevada a cabo en España (2008-2010) e Italia (2007-2011) en hortalizas. En base a los resultados de los estudios toxicológicos y ecotoxicológicos efectuados con la sustancia activa ciflufenamida y Elio, se concluye que tiene un perfil favorable, tanto para las personas y animales como para el medio ambiente.

Características

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Tabla 1: Características físico-químicas. Peligrosidad para las personas de Elio: Xn (Nocivo).
Modo de actuación
Ciflufenamida ejerce un control eficaz sobre diversos hongos Ascomicetos, entre los cuales se encuentra la familia ‘Erysiphaceae’, que incluye la mayoría de los hongos causantes del oídio, no siendo eficaz para el control de hongos Oomicetos. La actividad fungicida, observada in vitro, se confirma con los ensayos llevados a cabo en campo durante los últimos años en diferentes cultivos, a los que el oídio ataca con severidad. La molécula, a través de sus formulados, presenta tanto actividad preventiva como curativa y actúa inhibiendo la formación de haustorios, el crecimiento del micelio y la formación de inóculo, en particular sobre ‘Blumeria graminis’ f. sp. ‘tritici’ (De Candolle) E. O., donde se ha observado que no inhibe la germinación de esporas ni la formación de los apresorios, mientras que sí actúa impidiendo la formación de haustorios, el crecimiento del micelio y la producción de inóculo. En pepino, como en otros cultivos, se ha observado su actividad penetrante con movilidad especialmente translaminar en fase vapor (aunque con baja presión de vapor) y con larga persistencia.
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Figura 1: Acción de ciflufenamida sobre el crecimiento del micelio del hongo Uncinula necator (Schwein Burrill). Oídio de la viña.
En la Figura 1 podemos ver dos fotos realizadas con microscopio electrónico de barrido (SEM) en las que se observan los ápices hifales de Uncinula necator en hojas de viña tratadas y no tratadas con ciflufenamida. Se observa la ausencia de turgencia y la aparición de una vesícula en el ápice hifal tratado, lo que indica un posible efecto degenerativo de las paredes celulares del mismo.
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Gráfico 1: Actividad translaminar de ciflufenamida para el control de 'Podosphaera fusca' (Fries) Braun et., en hojas de pepino (inoculación 10 días después de la aplicación).
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Gráfico 2: Actividad en fase vapor de ciflufenamida para el control de ‘Podosphaera fusca’ (Fries) Braun et., en hojas de pepino (inoculación 10 días después de la aplicación).
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Gráfico 3: Persistencia de ciflufenamida para el control de 'Podosphaera fusca' (Fries) Braun et. en pepino, 10 días después su aplicación.
Modo de acción
El modo de acción de ciflufenamida es todavía desconocido, el Fungicide Resistance Action Comittee (FRAC) lo incluye, en su clasificación, como único representante de un nuevo grupo químico de fungicidas.
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Tabla 2: Clasificación FRAC (actualización 2012). Modo de acción, Grupo Químico y Código.
Este comité (FRAC) recomienda el uso de ciflufenamida dentro de estrategias de control adecuadas, para evitar o minimizar la aparición de resistencias, respetando para ello las condiciones y modo de empleo que se recogen en las etiquetas de los formulados.No presenta resistencia cruzada con otros fungicidas antioidios de los grupos químicos de los triazoles, estrobirulinas, benzimidazoles, morfolinas y con materias activas como Quinoxifen (quinolinas), Bupirimato (aminopirimidinas) o Boscalida (carboxamidas).

Espectro de acción

Elio es un formulado con excelente efecto preventivo y curativo sobre hongos de la familia de ‘Erysiphaceae’ donde se incluyen diversos géneros responsables de la enfermedad del oídio en hortícolas.
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Tabla 3: Autorizaciones de formulados de ciflufenamida en otros países europeos para el control de oídio en distintos cultivos.
En la Tabla 4 se relacionan los usos para los cuales Sipcam ha solicitado el registro de Elio en España indicando las dosis, el número de aplicaciones así como el intervalo entre las mismas y los plazos de seguridad.
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Tabla 4: Usos solicitados en España de Elio (ciflufenamida 10% p/v (100 g/l) SC).

Experimentación y desarrollo en España e Italia

Los resultados que aquí se recogen se han obtenido en ensayos llevados a cabo en España e Italia durante los años 2008 y 2011. Durante estos años de experimentación y desarrollo, Elio ha demostrado una óptima actividad para el control del oídio en hortalizas, y otros cultivos demostrando su actuación preventiva y curativa, junto a un buen nivel de eficacia.
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Gráfico 4: Eficacia de Elio para el control de oídio (‘Podosphaera fusca’ (Fries) Braun et Shishkoff) en pepino en invernadero. (Plan de Ensayos 2008-2011 Sipcam).
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Gráfico 5: Eficacia de Elio para el control de oídio (‘Podosphaera fusca’ (Fries) Braun et Shishkoff) en melón al aire libre. (Plan de Ensayos 2008-2011 Sipcam). (Intervalo de tratamientos: A-7 y B-14 días).
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Gráfico 6: Eficacia de Elio para el control de oídio (‘Podosphaera fusca’ (Fries) Braun et Shishkoff) en pimiento en invernadero. (Plan de Ensayos 2008-2011 Sipcam).

Conclusiones

Ciflufenamida es una nueva molécula fungicida, con un elevado control sobre las enfermedades causadas por la familia de ‘Erysiphaceae’ (oídios), es penetrante, muestra elevada capacidad para fijarse en las ceras de la cutícula, con movilidad translaminar en fase vapor y posee una larga persistencia.Su actuación es preventiva y curativa, con un buen nivel de eficacia que, asociado a un original e innovador modo de acción (nuevo grupo químico U6), hace que Elio sea especialmente adecuado para ser incluido dentro de estrategias que eviten la aparición de resistencias y mejorar la seguridad de protección de los cultivos. En base a los resultados de los estudios toxicológicos y ecotoxicológicos efectuados con dicha sustancia activa y el formulado, se concluye que su perfil toxi y eco-toxicológico no representa ningún riesgo para los usuarios, consumidores y fauna terrestre, así como para los microorganismos del suelo, abejas, abejorros polinizadores y otros organismos beneficiosos (OCB).
Ésto hace que Elio sea un formulado adecuado para su empleo en la Gestión Integrada de Plagas (GIP) y en el control de enfermedades, tal como establece la Directiva de Uso Sostenible de los Fitosanitarios (D 2009/128 CE) y, también, por su respeto a los artrópodos útiles y beneficiosos. Además hay que resaltar su bajo plazo de seguridad y la disponibilidad de LMR armonizados para toda Europa en los cultivos autorizados (y en vías de autorización).
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Manejo integrado de plagas y enfermedades en cultivos hidropónicos en invernaderos




En general la producción de hortalizas a nivel local a partir del esfuerzo de las comunidades, se ha caracterizado muchas veces por la gravedad de los problemas fitosanitarios y el uso intensivo de plaguicidas para tratar de controlarlos. 

Los métodos hidropónicos de producción de hortalizas aumentan la productividad y la inocuidad de los productos obtenidos al mismo tiempo que, por la aplicación de técnicas apropiadas, reducen las plagas y enfermedades. Sin embargo estos cultivos no escapan a la necesidad de controlar plagas y enfermedades a través de métodos de bajo impacto para la salud humana y el ambiente. 

El uso inapropiado, indiscriminado y unilateral de los plaguicidas ha provocado no solamente intoxicaciones crónicas y agudas a la población, sino también, la aparición de la resistencia de las plagas y enfermedades lo cual, perpetúa el oneroso ciclo de la dependencia a los agroquímicos. Esta situación también se manifiesta en condiciones de producción hidropónica en invernaderos, tecnología que ha sido propuesta como una de las alternativas de gestión comunitaria "limpia" en apoyo al Proyecto de Cooperación Técnica TCP/ECU/0066: "Mejoramiento de la Disponibilidad de Alimentos en los Centros de Desarrollo Infantil del Instituto Nacional del Niño y la Familia del Ecuador". 

Las alternativas para el manejo integrado de plagas y enfermedades en invernaderos hortícolas son variadas incluyendo la resistencia propia o producto del mejoramiento genético de las variedades; el control biológico; las buenas prácticas de producción hortícola; el manejo del ambiente de los invernaderos; el manejo apropiado de los residuos de las cosechas y de los hospederos y los controles físicos, mecánicos, y biológicos, útiles tanto a nivel de los huertos hidropónicos a nivel familiar como en las producciones comerciales de microempresas hidropónicas. La utilización de insecticidas de origen vegetal es propuesta por la FAO a través de esta publicación "Manual práctico", dirigida a los beneficiarios del proyecto y de sus comunidades, como un elemento útil y complementario para los usuarios de la tecnología hidropónica.

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El control biológico de 'las plagas secundarias' en cultivos protegidos



Una de las consecuencias de la extensión de la lucha biológica contra plagas, es la disminución del uso o incluso la nula aplicación de plaguicidas de amplio espectro para evitar sus efectos nocivos contra los organismos de control biológico.

Este 'ambiente' favorable para el desarrollo y acción de parasitoides y depredadores también es un entorno óptimo para el desarrollo de otros artrópodos fitófagos, que aún siendo conocidos y estando presentes en el cultivo, raramente sus niveles poblacionales son tan altos como para haberlos considerado plagas del cultivo. Es lo que denominamos 'plagas secundarias'.

La extensión de la lucha biológica en los cultivos hortícolas en invernaderos, basada en el control de plagas clave como el trips y la mosca blanca con depredadores algo específicos, ha propiciado el aumento de los problemas de otras especies plaga, especialmente cochinillas y chinches en los cultivos de pimiento aunque también en otros como cucurbitáceas.

En las últimas campañas, estas plagas secundarias están ocasionando algunos problemas, dado que su control químico puede interferir en la instalación o acción de los organismos de control biológico liberados para controlar las plagas importantes. En los cultivos de pimiento de Campo de Cartagena primero y Almería más recientemente, han ido incrementando sus daños. Entre estas plagas destacamos a las cochinillas algodonosas, chinches y pulgones.

Koppert, en su misión de dar soluciones biológicas a las plagas de los cultivos, ha estado trabajando desde la detección de los problemas causados por estas plagas en el estudio y búsqueda de enemigos naturales o sistemas integrados de control.

Durante este año 2010, el departamento de I+D de Koppert ha trabajado en un proyecto para prospectar e inventariar las especies de cochinillas algodonosas que afectaban a los diferentes cultivos y en las distintas zonas, y en el aislamiento y detección de sus posibles enemigos naturales. Fruto de este proyecto, se han detectado 3 especies de cochinillas plagas en nuestros cultivos y se ha comprobado la especificidad de los parasitoides del género Anagyrus disponibles comercialmente, sobre algunas de éstas especies. De la misma forma, se han aislado parasitoides sobre la especie Phenacoccus solani que están siendo criados para su utilización durante la próxima campaña.

Además del proyecto anterior iniciado este año, se continúa con la línea de investigación en enemigos naturales de chinches heterópteros, línea en la que se han realizado varios ensayos con parasitoides de huevos de Nezara viridula del género Trissolcus. Para el control de esta plaga y de Creontiades, se está trabajando también en la búsqueda de otros métodos de control y en la mejora de los métodos químicos con productos compatibles con los enemigos naturales.

Por último y en lo que se refiere al control de plagas secundarias, el departamento técnico de Koppert con la colaboración de I+D, están desarrollado nuevas técnicas y estrategias para el control de pulgones en cultivos protegidos, tanto con la mejora en la estrategia de utilización de plantas reservorio optimizando su producción de parasitoides y duración en el tiempo, como con el uso de otras especies de parasitoides más eficaces para las especies de pulgones presentes en los cultivos.
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Controla plagas y enfermedades en ambientes controlados



Al generar las condiciones ambientales favorables para el sano desarrollo de las plantas en un invernadero, hay que considerar que dichas condiciones también podrían ser favorables para el desarrollo y la presencia de plagas y enfermedades.

Éstas pueden acabar con el cultivo en su totalidad en un corto espacio de tiempo, ya que la proliferación de la plaga o enfermedad ocurre rápidamente.

Para que se presente una plaga o enfermedad es necesario que tengan lugar tres factores: hospedante (cultivo o arvense), agente causal (plaga o patógeno) y ambiente favorable para su desarrollo (humedad relativa, temperatura, entre otros); si falta alguno de estos factores, no existirá el problema.

A continuación, se indican unos métodos de control de las plagas y enfermedades más comunes en invernadero.

Control de plagas comunes
Araña roja: Usar control cultural, eliminación de maleza y restos de cultivo. Evitar excesos de nitrógeno. Emplear control biológico con Phytoseiulus californicus y Phytoseiulus persymilis, y control químico con abamectina, acrinatrin, dicofol, fenbutestan, fenpiroximato, tebufenpirad, te-tradifón.
Mosquita blanca: Proteger las plantas antes del transplante. Para control biológico se pueden utilizar depredadores naturales de la mosca, tales como las avispas parásitas Encarsia formosa yEretmocerus califomicus. Introducir estos parasitoides cuando la población de la mosquita es baja. Se podrán observar las pupas parasitadas 2 a 3 semanas de la primera introducción y tomará alrededor de 8 semanas para que se parasite el 80% de las pupas. Utilizar enemigos naturales para mantener las poblaciones de insectos plaga a niveles bajos de daño.
Minador de la hoja: Utilizar trampas amarillas con pegamento, colocadas en la parte media e inferior de la planta, una trampa cada 900 m2. Combinarlo con conteos visuales de lavas en las hojas al menos una vez por semana. Aplicar insecticidas cuando se encuentren del 20 al 25% de hojas con una o más minas. Repetir cada 8 a 10 días durante 4 a 6 semanas. La eliminación programada del follaje mediante la poda del cultivo durante su desarrollo, disminuye significativamente la infestación de las larvas de Minador de la hoja. Para ello las hojas eliminadas se colectan en bolsas de plástico y se destruyen. Realizar control biológico con las avispas Diglyphus sp, Ophius sp. y Chrysonotomyia sp. Emplear el control químico con la aplicación de los insecticidas de nueva generación: cyromazina y abaectina.
Chicharrita: Utilizar riego por aspersión; ya que cuando las condiciones son frescas y húmedas, la chicharritas son atraídas por las plantas adultas, no las jóvenes.


Control de enfermedades
Damping-off (caída de plántulas): Las plantas son muy vulnerables unos días después del trasplante. Hay que prevenir con buenas prácticas de cultivo en el establecimiento de trasplantes y la esterilización del suelo o medio de cultivo, y tratar la semilla con un protectante. Durante el desarrollo del cultivo, proteger con aplicaciones de pencycuron o fluazinam contra Rhizoctonia. Si se presenta Pythium sp. o Phytophthora, aplicar al suelo metalaxyl. Es importante una buena nivelación del terreno, rotación de cultivos, evitar excesos de humedad (usar suelos con buen drenaje) y aplicar fertilización baja en nitrógeno.
Pudrición de cuello y raíz: Practicar rotación de cultivos al menos por dos o tres años con plantas no hospedantes. Evitar excesos de humedad, plantaciones densas; eliminar residuos. Prevenir con productos a base de clorotalonil o derivados del cobre asperjados al follaje, o bien aplicar fungicidas específicos como metalaxyl + clorotalonil, oxadixyl + mancozeb, cimoxanil o fosetil aluminio.
Si el daño inicial se manifiesta en cuello o raíz, aplicar al suelo metalaxyl.
Moho gris: Proteger con aspersiones periódicas de cobre, azufre o clorotalonil las heridas que se producen con el deshoje, aclareo y cosecha. Es importante realizar los deshojes oportunamente con el propósito de reducir la humedad relativa y eliminar los primeros focos de infección. El fruto se puede lavar con una solución al 1% de sal sódica de ácido dihidroacético.
Marchitez: Fertilizar adecuadamente; dar riegos ligeros y frecuentes para tener humedad constante en el suelo; rotar cultivos por 3 a 4 años; esterilizar suelos o sustratos en invernaderos y tratar la plántula por inmersión de raíz antes del trasplante con un funguicida sistémico. No fertilizar con demasiado nitrógeno sino con más potasio; aplicar al suelo cal hidratada y eliminar plantas infectadas.
Pudrición de la corona y raíz: No funciona el control por esterilización del suelo ni por fungicidas, dada la rápida reinfestación de suelos esterilizados por los micronidios dispersados por el viento. Eliminar las esporas mediante aspersiones de formol a toda la estructura del invernadero, incluso el techo y usar cultivares resistentes.
Tizón tardío: Usar plántulas de tomate sanas y desinfectadas; destruir residuos y hospedantes silvestres; practicar rotación de cultivos; no sembrar papa cerca del tomate; utilizar menor densidad de población y variedades tolerantes; seguir un calendario de aspersiones preventivas con fungicidas de contacto, derivados del cobre; alternar fungicidas sistémicos con los de contacto o preventivos y no usar el mismo producto sistémico más de tres veces consecutivas para evitar resistencia.
Mancha gris: Realizar rotaciones por 3 a 4 años; asperjar fungicidas antes de que aparezca la enfermedad, a intervalos de 7-10 días. Hay variedades de tomate bola para consumo fresco, resistentes.

Conclusiones

El manejo correcto en el trasplante y siembra de los cultivos es un factor determinante para evitar el contagio de enfermedades, así como evitar que alguna plaga ingrese dentro del invernadero.


Asegúrese de adquirir semillas certificadas y plantulas sanas para evitar que otras plantas se contagien con enfermedades o se introduzca algún huevecillo o larva de un unsecto-plaga. Realizar estudios genéticos a las plantas permite evitar el contagio de enfermedades y la reproducción de las mismas en cultivos siguientes.

El uso de plaguicidas y otros agroquímicos debe de ser controlado y aplicado en el momento correcto del ciclo de vida de las probables plagas que el cultivo puede contraer, o el momento preciso del contagio para que la planta pueda ser salvada y cosechada de forma normal.
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Control de plagas y enfermedades en el invernadero

El impacto de las plagas en las plantas sobre el productor de hortalizas de invernadero es directa y significativa. Los productores interesados ​​deben entender que los ambientes cálidos son un paraíso tanto para los cultivos como para las plagas que los afectan. Los organismos causantes de enfermedades, los insectos y los nemátodos pueden causar serios problemas en los invernaderos. Sin un período de verdadero invierno, a diferencia con los climas fríos, las poblaciones de plagas pueden seguir activas durante todo el año. 
Si una persona está interesada en la construcción, o inicio de una operación de invernadero, hay ciertas consideraciones importantes que se deben entender sobre las plagas, y su potencial para reducir o destruir un cultivo de invernadero. En primer lugar, un invernadero proporciona un entorno protegido en el que las plagas pueden prosperar. El corazón mismo del concepto de la agricultura de invernadero es hacer crecer las plantas, proporcionando un medio para proteger el cultivo del calor extremo, frío, lluvia, y los numerosos factores ambientales que de otra manera, pueden retrasar o impedir un cultivo en particular, en un período determinado del año. Las plagas que pueden habitar en un invernadero, en consecuencia, quedan protegidas de la misma forma de los factores ambientales difíciles, que normalmente ayudan en su control, cuando se produce un cultivo al aire libre o en condiciones de campo. Por ejemplo, la fuerza de la lluvia y el viento a menudo ayudan a mantener un control económico sobre ácaros, pulgones y otros insectos. La luz solar directa y los constantes cambios de temperatura que a menudo se obtienen en condiciones abiertas, también juegan un papel importante en el control natural de las plagas. El invernadero, literalmente, protege a sus plantas y en consecuencia a sus respectivas plagas de estas condiciones ambientales. Un grave problema a considerar es la falta de disponibilidad de medidas de control químico para el invernadero. Por ejemplo, los tomates cultivados en condiciones de campo pueden tener varias decenas de insecticidas y fungicidas que se pueden utilizar en ellos, no así en el invernadero. Estrictas leyes en muchos países reducen notablemente el número de pesticidas que pueden ser utilizados en los tomates u otros vegetales de invernadero. El material no debe ser utilizado si específicamente en la etiqueta dice "no apto para el uso en invernadero". 
Hay graves situaciones jurídicas y de responsabilidad que un productor de invernadero podría enfrentar al utilizar sustancias tóxicas en lugares cerrados. Esta es una de las razones principales por las que la mayoría de los plaguicidas utilizados en condiciones de campo no se puede utilizar en situaciones de invernadero. Al comparar una y otra condición, en el uso de campo, los pesticidas pueden secarse o evaporarse en la planta a un ritmo diferente y emitir los vapores tóxicos mucho más rápido que en las condiciones del invernadero, así como responder de forma diferente en muchos otros efectos químicos y físicos. En el invernadero los gases tóxicos producidos no podrán escapar libremente, por lo que no se diluyen al ambiente tan rápido como lo hacen en las condiciones de campo, por lo tanto son un riesgo potencial para el productor. Un cultivador de invernadero también se enfrenta al problema de las cosechas frecuentes durante un largo período de tiempo. Los tomates de invernadero, por ejemplo, se recogen con frecuencia durante el período de cosecha, lo que impide el uso de muchos plaguicidas eficaces que se pueden usar, sólo si se aplican un tiempo determinado antes de la cosecha. El éxito económico del cultivo en invernaderos radica en la capacidad que ofrece para cosechar pequeñas cantidades de fruta madura, de alta calidad y precio, en lugar de cosechar grandes cantidades con un mínimo de ganancias. Los residuos de plaguicidas son de nuevo más de un problema potencial en estas condiciones. Otra consideración que un productor potencial de invernadero debe enfrentar, es que los equipos disponibles para aplicar plaguicidas de forma eficiente en condiciones de invernadero pueden ser muy limitados. El productor de tomate de campo, por ejemplo, tiene una amplia gama de opciones de equipos de aplicación, tales como aviones, equipos sofisticados y las unidades tractoras de quimigación para el uso en sus operaciones. El productor del invernadero con frecuencia sólo tiene acceso a las unidades manuales de pequeña capacidad por lo que se ven muy limitados en las boquillas, la presión, y la flexibilidad de la aplicación por aspersión. Al no tener el equipo adecuado y disponible, es difícil obtener el control de muchas plagas bajo condiciones de invernadero. El productor, por lo tanto, debe tener especial cuidado en la planificación a largo plazo, la selección, el uso y la aplicación de plaguicidas.

La etapa de planificación para el sistema de producción debe incluir las siguientes consideraciones:


Adecuado diseño del invernadero (sobre todo la altura, la calefacción, las telas de recubrimiento, y los componentes de ventilación) y un sistema de riego que minimice la humedad en las hojas y la humedad a nivel de la cobertura vegetal.
Establecer métodos estrictos de desinfección del sustrato ya usado, las herramientas y equipos que hallan tenido contacto con el suelo del campo y las desinfecciones del personal que entra y sale del invernadero.

La selección de variedades resistentes a las plagas existentes.
Uso posturas saludables libres de plagas que reduzcan al mínimo la introducción de patógenos, nematodos e insectos.

Programas óptimos de fertilización que resulten en un crecimiento saludable y rápido.
Explorar con frecuencia las plantas en busca de enfermedades, nematodos e insectos durante el período vegetativo.
Las prácticas de saneamiento que reduzcan al mínimo el movimiento de microorganismos de las plantas enfermas a las sanas, incluyendo la eliminación de todos los materiales vegetales después de la cosecha final.
Tener buenas prácticas de cosecha y transporte que maximicen la calidad del producto.La aplicación de tales prácticas integradas garantizarán la producción económica y un ambiente aceptable para el cultivo de vegetales en invernadero. 


Saneamiento pre-siembra

Preparación de la casa. Al término de la cosecha anterior, se debe eliminar la mayor cantidad de restos de los cultivos anteriores como sea posible. Los desperdicios no debe ser desechados en una pila al lado del lugar de producción porque los patógenos de las plantas pueden mantenerse en los restos vegetales aun fuera de temporada. Todas las casas deben limpiarse de los restos caídos de plantas y limpiar todas las superficies para dejarlas libres de tierra, sustrato, etc. Los sistemas de producción que han tenido incidencia de enfermedades de raíz y tallo debe ser rigurosamente desinfectados. En los sistemas hidropónicos (colectores, tuberías, y medios de crecimiento) deben tratarse con un desinfestante adecuado. Todas las casas de producción se beneficiarán de la acción pasiva de la solarización durante el período sin cosecha en el verano. Las estructuras pueden ser selladas por completo después de humedecer los medios de cultivo, las superficies, etc. Las temperaturas generadas adentro del invernadero deben exceder los 130°F lo que contribuirá a la erradicación de los patógenos y plagas en la zona de producción.
Las casas deben ser inspeccionadas para detectar los puntos de posible entrada de tierra no estéril o insectos vectores de virus vegetales. Todas las entradas de aire deben estar cubiertas con pantallas a prueba de insectos y pantallas a prueba de suelo. El terreno adyacente a las casas de producción debe mantenerse segada con cortes frecuentes. El control adecuado de las malezas es necesario si las poblaciones de malezas son hospederas de las enfermedades y plagas que afectan los cultivos del invernadero.
Preparación del sustrato. La incidencia de enfermedades de raíz o de tallo debe ser cuidadosamente registrada si se usan las técnicas de bolsa u otros sistemas llenos con sustrato. Las bolsas infestadas deben ser desechadas al final de la temporada o inmediatamente después de la muerte de la planta. Los sutratos en canteros infestados deben ser desechados o esterilizados en su lugar. Si se descarta el sustrato, el nuevo, se debe mezclar en losas de concreto desinfestadas para evitar la contaminación con el suelo exterior. Todos los dispositivos deben estar completamente desinfectados antes volverse a rellenar. Se deben esterilizar todas las canales entre cultivo y cultivo en dependencia del diseño de la casa, la disposición productos esterilizantes, y el tipo de licencia del cultivador. También de debe esterilizar entre cosechas la tierra (suelo) en los invernaderos que utilizan este tipo de producción. La fuente de agua. Cuando se han producido problemas persistentes de enfermedades en la raíz o el tronco, una posible fuente de patógenos puede ser agua de riego. En algunos lugares, los pozos poco profundos, los estanques, las acequias o canales a menudo contienen niveles significativos de bacterias y hongos patógenos de plantas que pueden ser introducidos en un sistema de producción limpio a través del riego. El agua de pozos profundos (60 a 75 pies) y el agua pública de la cañería están generalmente libres de este riesgo de la intrusión de agentes patógenos. También la ubicación del colector de aguas debe ser controlado, ya que los terrenos circundantes pueden salpicar tierra en el colector durante las tempoadas de lluvias fuertes.
Herramientas y limpieza de la superficie. Deben ser desinfectadas entre las temporadas de cultivo las herramientas utilizadas para la poda, el transporte de sustrato, la polinización, etc. Los hongos del suelo puede sobrevivir en el suelo seco en las herramientas entre las estaciones, al igual que ciertos patógenos virales y bacterianos pueden sobrevivir en las herramientas manuales. Las áreas destinadas para mantener las herramientas o las posturas también se deben tratar con un desinfestante.
Producción de Posturas. Muchos agricultores prefieren producir sus propias posturas. Para la producción de posturas se debe utilizar exclusivamente semillas y bandejas nuevas, así como sustrato nuevo y estéril. La calidad de la postua es muy importante. Dejar caer una postura al suelo sin esterilizar, pueden contaminar esta planta con los propágulos de las especies de Pythium. (u otros patógenos del suelo) que dará lugar a una podredumbre de la raíz rápida y devastadora en un sistema de lámina nutriente. Las posturas se deben producir en un invernadero separado del de la producción de cultivos para minimizar el contacto de los operadores con estas plantas. El aislamiento de las posturas reducirá el riesgo de propagación de la enfermedad a las zonas de producción. Hay variedades vegetales que son resistentes a algunas cepas de patógenos responsables de enfermedades comunes.


Saneamiento durante la producción.Una serie de medidas sanitarias han sido adoptadas con éxito por los productores. Algunas de las más comunes son las siguientes:


En adición de la puerta de entrada al invernadero de tipo sellada, que sirve para que los trabajadores o el viento no introduzcan patógenos o tierra en la zona de producción desde el exterior. Se puede construir un "portal" cerrado en la zona de entrada que sirva como doble barrera para el control de saneamiento.
El uso de bandejas de desinfesción para los pies, evitan que la tierra no estéril pueda ser introducida al espacio de producción.
Restringir el acceso de visitantes a las casas de producción y de posturas. Nadie sabe a ciencia cierta donde estuvieron estos vistantes antes de venir al invernadero
Generar las posturas a una altura de al menos un pie sobre el suelo para minimizar el polvo o salpicaduras de tierra contaminada del suelo.
Prohibir fumar o consumir tabaco de mascar a los trabajadores implicados en las áreas de producción, a fin de minimizar la contaminación por los virus presentes en el tabaco.
Establecer normas rígidas del lavado de las manos al personal dedicado a la poda, polinización, o cualquier otra actividad productiva con las plantas.
Colocar filtros en todas las tomas de aire para restringir que el aire de solplado o la entrada de ventilación pueda traer tierra o polvo contaminado con insectos vectores.
Mantener un rígido control de la vegetación alrededor de la periferia de las casas para evitar la acumulación de insectos y patógenos en las malas hierbas.
Tratar periódicamente las herramientas, las pasarelas, y las superficies de los bancos de trabajo.

Manejo de insectosDebido a todos los problemas asociados con el uso de productos químicos en el ambiente del invernadero, los productores necesitan utilizar la exclusión como su primera línea de defensa. Por lo tanto, al diseñar el invernadero es necesario tener en cuenta la gestión de los insectos. Cubrir con telas contra insectos los respiraderos y otras aberturas es una buena práctica, pero debido a que estas telas producen una mayor resistencia al flujo de aire, la superficies disponibles de ventilación deben ser mas grandes para compensar. Para los invernaderos que están cubiertos con plástico, el uso de los plásticos que absorben la luz ultravioletas puede reducir los problemas de insectos. La luz libre de UV en el interior del invernadero altera los hábitos de posarse sobre las plantas de los insectos y su conducta alimentaria lo puede reducir la propagación de virus por insectos vectores, así como impedir el establecimiento de los áfidos, moscas blancas. El entorno protegido del invernadero promueve la supervivencia de los insectos y plagas beneficiosas, por lo que el control biológico es otra táctica que vale la pena explorar. Mucha de la investigación sobre la mejor manera de utilizar los enemigos naturales en el invernadero en la producción de hortalizas está aún en curso, pero los productores ya están experimentando con el uso de mariquitas, larvas de crisopas, chinches piratas, y ácaros depredadores. Este enfoque puede ser costoso. Los ácaros depredadores son particularmente eficaces para el control de otros ácaros en las condiciones del invernadero. Los proveedores de enemigos naturales puede recomendar las especies adecuada a utilizar.

Manejo de los nemátodosAdemás de los insectos y las enfermedades tradicionales en los invernaderos, los nemátodos pueden presentar un tipo adicional de problema. Los nematodos son uno de los problemas de enfermedades que puede ser especialmente problemáticos en los sistemas de producción de invernadero. Estos gusanos relativamente microscópicos se alimentan de las raíces o en la propia planta, interrumpiendo la función de las raíces y el crecimiento de las plantas. Algunos toman cantidades significativas de energía de la planta para su propio sostenimiento, con lo que reducen la cantidad, calidad y el rendimiento y, a menudo retrasan la madurez de los cultivos. Se reproducen bien a 80-90°F y causan problemas significativos en muchos de los cultivos más populares en los sistemas de producción en invernadero. Los nemátodos se propagan fácilmente en el agua contaminada, el suelo o los sustratos de cultivo y los tejidos de la planta. Pueden ser especialmente problemáticos en los sistemas de invernadero porque, entre otras cosas: 

Los nemátodos son fáciles de introducir en las operaciones del invernadero, y muy difícil salir de ellos. Cualquiera de los varios nematodos vegetales graves, se encuentran comúnmente en la mayoría de los suelos nativos. Pueden entrar en un cultivo de invernadero cuando la barrera entre el cultivo y el suelo debajo de la casa esté averiado. Una sola raíz penetrando a través del plástico, hormigón u otro material del suelo puede proporcionar una vía de entrada. Las posturas infestadas son otra forma muy común de la introducción de los nemátodos en un invernadero. Cualquier componente del medio de cultivo que no haya sido esterilizado o estuvo expuesto a la contaminación durante el almacenamiento o la manipulación puede introducirlos. Incluso el agua, si procede de una fuente poco profunda o superficial, puede traer nemátodos al invernadero.
Los nemátodos son animales acuáticos, por lo que se propagan sobre todo fácilmente por el agua. Los sistemas de recirculación hidropónicos son vulnerables a los nematodos, todo el sistema puede llegar a ser uniformemente infestado tan pronto como los nemátodos en las raíces o en cualquier parte del sistema se empiecen a producir y se metan en el agua. Por supuesto, cualquier movimiento de suelo o raíces de un área infestada a otra parte de una casa es otra posibilidad probable de que se propague una infestación de nemátodos.
Una vez que un cultivo de invernadero está infestado, no hay pesticidas u otro tratamiento que pueda curar el problema en ese cultivo. Sólo puede ser eliminado mediante la destrucción del cultivo y la esterilización de todos los componentes del sistema que se contaminó. Dado que es muy difícil, tal vez casi imposible en algunos sistemas el saneamiento, hay que tener sumo cuidado para evitar la introducción de los nemátodos, este será siempre el mejor medio de control.
Manejo de enfermedadesEn la actualidad, los principales cultivos de invernadero incluyen los pepinos, la lechuga, los tomates y algunas hierbas usadas como condimento o medicinales. Como ejemplo de la gravedad de la situación de las plagas en algunos lugares, a continuación se presenta presenta una lista aproximada de la cantidad de enfermedades que podrían afectar a estos cultivos en invernadero en La Florida (USA): 

Pepino: 9 de hongos y virales
Lechuga: 7 enfermedades bacterianas, micóticas y virales
Tomates: 21 enfermedades bacterianas, micóticas y virales
Hierbas: Varias enfermedades típicas de as plantas 
Para el éxito de la gestión con las enfermedades de plantas en invernaderos, el sistema de producción agrícola tiene que estar estrechamente asociado con las prácticas de control de enfermedades y las de gestión contra los insectos. Algunos insectos, como las moscas blancas y los trips, son vectores de las enfermedades virales. 




Detección y seguimiento de las enfermedades

Con el fin de detectar las plagas antes de que el daño sea grave, los productores deben inspeccionar visualmente las plantas de una o dos veces a la semana. Como primer paso, se debe escudriñar el follaje de la planta en su totalidad, en busca de motas o bronceados en las hojas, huecos u otros daños causados ​​por insectos masticadores, el crecimiento distorsionado, y frutas dañadas. El siguiente paso es inspeccionar cuidadosamente todo el tallo de la planta desde la tierra hasta la punta de crecimiento. Algunos insectos se alimentan de las raíces, otros en los tallos, en las hojas, las flores y las frutas. El productor debe ser competente en el rápido examen de estas partes de la planta y el reconocimiento de la presencia de plagas o el daño que aparezca. Los trabajadores que participan en las prácticas culturales deben ser entrenados para reconocer los insectos y sus daños. Tanto la superficie de las hojas superior como inferior debe ser inspeccionada a fondo. Muchos insectos, así como algunas enfermedades, comienzan su infestación en la parte inferior de la hoja. Una gran parte de los insectos y ácaros se alimentan de la parte inferior de la hoja y no se mueven a la superficie superior de la hoja, o a otras otras partes de la planta hasta que las poblaciones se vuelven tan grandes que el hacinamiento las fuerza a moverse. Se debe prestar atención a la zona a lo largo de la nervadura central y laterales de las hojas. Las axilas de las hojas, las puntas de crecimiento, y las yemas terminales se deben inspeccionar cuidadosamente. Se deben examinar también las malezas, tanto dentro, como alrededor del invernadero. A menudo las malas hierbas sirven como anfitriones para los insectos, ácaros, y enfermedades que pueden pasar a los cultivos del invernadero y deben ser eliminadas. Algunos insectos, en particular los trips, se pueden encontrar dentro de las flores, por lo que estas deben ser incluidas en la inspección. Usar un fondo blanco a la hora de examinar las flores puede ayudar a la detección. El área por debajo del cáliz o el tallo de tomates y pepinos también puede ser un refugio atractivo para los insectos. En general, los insectos habitan en zonas aisladas de la planta que les ofrecen protección.
Aunque hay pocas reglas específicas a seguir en el muestreo o la selección de las plantas del invernadero, la inspección debe ser mayor en zonas potencialmente vulnerables, como alrededor de las puertas, las rejillas de ventilación, etc. Se deben inspeccionar también algunas plantas al azar. Lo mejor es usar un patrón de selección diferente en cada muestreo, sin incluir la misma planta en dos inspecciones sucesivas. Los productores deben estar seguros de examinar las plantas en todas las áreas del invernadero, incluidas las plantas adyacentes, y usar un número razonable de plantas para tener una idea de la situación de las plagas. Las trampas de papel amarillo adhesivo son útiles para la supervisión del ciclo de vida adulto (vuelo) de muchos insectos. La trampa azul es más atractiva para los trips, pero la amarilla también funciona bien. Las trampas se colocan generalmente en posición vertical ligeramente por encima del dosel de la planta. Algunos insectos, tales como trips y los minadores de hojas, pueden quedar atrapados por encima de la superficie del medio de cultivo. Una recomendación es utilizar uno a tres tarjetas por cada 1000 pies cuadrados, las trampas deben ser inspeccionadas semanalmente y se sustituyen con regularidad. Un sistema de trampas numeradas pueden facilitar la toma de muestras y simplificar el mantenimiento de registros. La cinta adhesiva amarilla puede ser utilizada a gran escala para reducir las poblaciones de insectos mediante trampas.
Muchas de las plagas de artrópodos que infestan los invernaderos son muy pequeñas. Los ácaros pueden ser de 0.5 mm de largo. Los trips, pulgones, orugas de la mosca blanca y los huevos de otros insectos dañinos no son mucho más grandes. Los productores deben tener por lo menos una lupa de 10x (lupa manual de joyero), pero una de entre 16x-20x resulta mejor. Con una lupa, un productor puede identificar rápidamente muchas de las plagas de artrópodos que son difíciles de ver a simple vista. Si es posible, los productores deben comprar y aprender a usar un microscopio de disección común. Estos microscopios se pueden comprar ya sea de tipo monocular (un cilindro) o binocular (dos cilindros). Tienen aumento de aproximadamente 10x-200x. Con un microscopio, un productor puede ver las plagas mas pequeñas, tales como los ácaros y las lesiones producidas con claridad.

Mantenimiento de registros

Un buen mantenimiento de registros de datos puede ayudar a los productores a ver las tendencias en las infestaciones de plagas, no perder de vista el éxito o el fracaso de los esfuerzos de control, y determinar cómo el ambiente del invernadero afecta la cosecha. Por supuesto, los registros de aplicación de plaguicidas son esenciales y deben incluir la fecha y la hora de la aplicación, el nombre del producto, el número de registro legal, el ingrediente activo, la cantidad utilizada, la plaga en la que se usó, y la eficacia. Otras cosas que los registros generales deben incluir diariamente son: las temperaturas mínima y máxima, las medidas de crecimiento y desarrollo de las plantas, el pH del medio de cultivo, las sales solubles, la salud general de la raíz, y otras observaciones de los cultivos específicos. El conteo de los insectos en las plantas de muestreo y en las tarjetas adhesivas también es útil para identificar tendencias en el tiempo y para determinar la eficacia de los esfuerzos de control. Durante varias temporadas, puede ser posible ver que algunos problemas se producen al mismo cada año. Los detalles de las liberaciones de insectos y ácaros benéficos deben ser registrados.

Control biológico

El control biológico en el invernadero mediante la liberación de depredadores de insectos o ácaros, parásitos (parásitos especializados que en última instancia, matan a sus anfitriones), nemátodos, o los organismos patógenos (hongos, bacterias y virus) que atacan las plagas de insectos. Algunos controles biológicos no se pueden utilizar con la mayoría de los insecticidas. La reducción o eliminación de los plaguicidas químicos lleva a un entorno de trabajo más seguro, puede reducir los costos de producción, y, en el caso de la producción orgánica, puede resultar en precios más altos para la cosecha. El control biológico, sin embargo, debe tener un manejo mucho más intenso que el uso de insecticidas y acaricidas convencionales y requiere un mayor conocimiento de la biología de plagas y el número de estas. Muchos factores contribuyen al éxito o el fracaso del control biológico: tipo y calidad de los enemigos naturales seleccionados, las tasas de liberación, el calendario, la colocación, la temperatura y la humedad, y el uso previo de insecticidas y acaricidas.
Los proveedores pueden proporcionar asesoramiento técnico sobre la utilización óptima de sus productos. Algunos han detallado los sitios Web. En general, las emisiones se debe hacer cuando o antes de que la población de la plaga se detecte por primera vez. Las poblaciones de plagas numerosas serán difícil de controlar biológicamente. Algunos depredadores y parasitoides se adaptan mejor a la temperatura y las condiciones particulares de humedad que otros, y algunos lo hacen mejor en algunos cultivos que en otros. El tiempo de vida del parasitoide o depredador determinará la frecuencia con que tiene que ser presentado de nuevo. Es importante tener en cuenta que si todas las plagas se eliminan, los enemigos naturales también serán eliminados. La provisión de fuentes de néctar (plantas con flores) puede prolongar la vida de las avispas parasitoides. Las tarjetas amarillas pegajosas pueden tener que ser retiradas temporalmente para evitar la captura de depredadores y parasitoides.
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